según sus editores, la colección photobolsillo está formada por “cuidadas monografías de los fotógrafos españoles más importantes con un
formato didáctico y asequible”. libros de fotografía estupendos,
pequeños y baratos, vaya. 12,50 euros. el pasado miércoles 20 de noviembre se
presentaba en la fábrica, en madrid, un nuevo título.
el autor es un tipo inteligente, honesto, sensato
y con un envidiable sentido de la realidad. se llama luis de las alas, nació en santander y tiene 48 años, una voz que reconocerías en siberia, dos harleys y, no sé si aún las
conservará, unas zapatillas de pelo de vaca chulísimas. aunque tengo la sensación de que no he
llegado a conocerle del todo, de él puedo decir que es un motero y un
surfero a deshora, un descreído y un flipao, un tipo que escucha, y mucho, pero
también que mira. sobre todo que mira. a la cara. a veces tan directamente con
esos ojos azules bien abiertos que llega a incomodar. virtud de fotógrafo, imagino. casi siempre currar con él empieza y/o termina por tomar un café o una cerveza, y eso mola.
cuando le preguntan cuál es
su mejor foto le gusta decir: “la siguiente”. no es verdad. por nuestro trabajo en el magazine de el mundo me ha
tocado hacer con él algunas “siguientes” fotos que no están, ni de lejos, entre sus mejores. pero tampoco es mentira. la mejor foto es la siguiente
porque no importa tanto la foto como lo que hay en ella. como quien está en
ella. en este libro hay moteros, artistas, un torero que abraza a una gallina, algún
intelectual, alguna tía buena, fulanos con piercings
en el pene, boxeadores de barrio, niños sudaneses, hombres que parecen pájaros
y pájaros que parecen hombres... todos están retratados con la misma franqueza. todos fueron algún día esa “siguiente mejor foto”. todos juntos cuentan una
historia y forman parte de algo. de la vida, supongo. la puta, noble, punzante y corta
vida vista de frente.

p. ¿cómo empezaste a hacer fotos?
r. en mi casa
siempre ha habido máquinas de fotos y álbumes de fotos. mi padre o mi abuelo no
tenían nada que ver con el mundo de la fotografía, pero el álbum de familia era
una cosa importante. y en una ocasión mis padres hicieron un viaje a italia y me
trajeron una cámara muy parecida a la lomo que ahora usan todos los modernos,
pero que en aquel momento no era de modernos, simplemente era mala, una cámara de plástico, barata.
p. ¿la conservas?
r. la conservo, pero
porque un día apareció por un cajón de mi casa, no por otra cosa. luego me tocó
una igual, bueno, un poquito mejor, en un bote de colacao, que también es
gracioso. un poco más adelante, con unos 14 años, mientras otros iban a judo,
yo me apunté a un curso de fotografía y ya le empecé a coger más cariño.
p. todo eso en santander…
r. en santander y
nunca pensando en ser profesional. hacía mil cosas: cerámica, fotografía… mil
cosas. pero siempre llevaba la cámara de fotos. hacía skate y surf. y no
hacía fotos de surf, porque no tenía teleobjetivo, tenía una cámara normal,
pero fotografiaba a mis amigos con las tablas, con los patines… era el que
hacía las fotos en la pandilla. y un buen día me vine a madrid a estudiar
cerámica…
p. ¿a estudiar cerámica?
r. A ver, vine ya
queriendo ser fotógrafo. pero el curso de fotografía en el cei, lo que hoy es
el cev, no incluía dibujo, historia del arte… así que mis padres, viendo las carencias
que tenía la escuela, me diseñaron una especie de pequeña carrera universitaria:
me hacían ir a clases de historia del arte, iba a la escuela de oficios porque
me gustaba la cerámica, aprendí dibujo, la composición, el color… que tuviera
cosas que hacer todos los días.
p. ¿te sirvió de algo todo aquello: la cerámica, la historia del
arte...?
r. hombre, la
historia del arte, la cultura, es fundamental si te vas a dedicar a una
disciplina plástica. yo doy clases de retrato editorial [en efti (escuela de fotografía centro de imagen)] y lo primero que hago
es hablar a los alumnos de velázquez y de goya. empiezo diciendo que ellos
hacían retratos por encargo, como yo. es solo un pequeño guiño, no les doy el
coñazo con eso. pero si diese un curso de un año, la primera clase sería ir al museo del prado.
p. ¿vas? ¿sigues yendo?
r. de vez en cuando. cada vez menos, pero voy, voy... esto no me lo inventé yo. una vez, cuando aún
vivía en santander, fui a uno de los cursos de verano de la universidad menéndez pelayo en
el que estaba un fotógrafo que me encantaba y le pregunté dónde podía
estudiar retrato, porque era lo que me gustaba, y me contestó: “el mejor sitio
es el museo del prado”.
p. ¿quién era?
r. césar lucas. claro, yo entonces tenía 16 o 17 años y me sonó a marcianada, pero hoy le doy
toda la razón del mundo. me dijo dos cosas fundamentales: “la mejor escuela de
retrato es el museo del prado” y “gasta tanto en rollos como en escuelas de
fotografía”. o sea, que hiciera fotos. yo creo en la enseñanza mucho, pero
también creo que, si no haces fotos y no miras, no aprendes. es fundamental
mirar y practicar.
p. me decías que en tu casa había afición a la fotografía, pero no
fotógrafos…
r. bueno, no es del
todo así. una vez ya había decidido ser fotógrafo descubrí que mi bisabuelo no
había sido fotógrafo profesional, pero sí había sido un apasionado de la
fotografía y que tenía fotos increíbles. yo soy de una familia un poco rara,
tengo una cuarta parte alemana, mi bisabuelo fue cónsul alemán en turquía en la
época de lawrence de arabia. y tenía fotografiados, en plan fotógrafo de autor,
retratos de todos aquellos turcos y todas aquellas historias increíbles. yo he
recuperado muy pocas fotos, porque la mayoría están en alemania.
p. pero, ¿tienes parte de ese material?
r. sí, pero me
enteré cuando ya era fotógrafo. mi abuela dijo: “¡oh, dios mío, otro pesado
como mi padre...!”.
p. ¿te profesionalizas ya aquí en madrid o en santander?
r. profesional,
profesional, nunca sabes cuándo ocurre. a mí me encantaba la prensa, estaba
como loco con la prensa, lo sigo estando. y un día publiqué una foto en un
periódico de santander. pero yo ya estudiaba fotografía en madrid. era una foto
de un suceso, no me acuerdo si era una persona que se había ahogado o algo así.
p. de repente, un día te viste publicando...
r. de repente un día
me vi publicando, sí. por pura casualidad de la vida. un compañero de la
escuela era el laborante que revelaba las fotos en liberación, un
periódico de izquierdas copiado del libération francés, surgido a raíz
del referéndum de la otan. yo era muy jovencito, tendría 18 años o por ahí. por
las mañanas trabajaba en una oficina para sacarme un poco de dinero de bolsillo
y por las tardes me iba a liberación, siempre con mi equipo, a ayudar a
mi amigo. sin cobrar.
p. ¿dónde estaba la redacción?
r. en cuatro caminos. era un periódico con muy pocos medios y siempre llegaba alguien al
laboratorio preguntando quién podía hacer una foto. yo levantaba la mano y no
me hacían ni caso, hasta que un día me hicieron caso. cuando no había nadie, el
último de la fila era yo y me mandaban a hacer una foto. luego, como a mí me
gustaba siempre mucho la música y estaba siempre liado por rock-ola y todos esos
sitios, empecé a hacerles fotos de música. trabajé por primera vez en un dominical,
hice una portada de la posmovida madrileña que me hizo muchísima ilusión.
p. ¿y qué pasó después?
r. pues, cómo no,
que el periódico quebró. todo aquel esfuerzo se fue al traste y vuelta a
empezar. gracias a ese periódico me llamaron porque necesitaban un aprendiz en
una revista económica que se llamaba mercado. de ahí pasé a cinco días y después empecé a colaborar con el dominical de el país.
p. ¿siempre ha sido el retrato lo que más te ha interesado?
r. a ver, empecé por
el fotoperiodismo y me fui decantando por el retrato. pero no solo me gusta
como modalidad de la fotografía, sino por el contacto con la gente. en el
fotoperiodismo, en el reportaje, en teoría, a mí me contaban que el fotógrafo
tenía que ser un poco invisible, fotografiar sin que le vieran, sin influir… a
mí me encanta conocer a la gente, que me influya e influir yo en ellos. mirarles de frente, a la cara, y decirles: “te voy a hacer una foto”. me gusta
esa complicidad del fotografiado con el fotógrafo. no es que no crea en el fotógrafo
ausente, es que soy combativamente contrario. en la vida hay que estar de
frente, quejarte de las cosas que no te gustan y aplaudir las que te gustan. estar ausente en la vida es absurdo, con lo cual me parece absurdo ser un
fotógrafo ausente. hay que tomar partido.
boxeadores, madrid, 2012. copyright: luis de las alas
p. ¿te interesa más la gente que hacer fotos a la gente?
r. me interesa más
la gente, por supuesto. sí, a mí me interesa la gente. las fotos son un medio
para conocerlos, un camino. yo prefiero tener una buena conversación con una
persona que una buena foto de esa misma persona. tú me conoces y lo sabes.
p. ¿siempre fotografías de frente, retratos frontales?
r. no, no siempre. no hay reglas tremendas. sí me gusta mirar a la vida de frente, a los ojos,
pero lo que más me interesa es esa complicidad del fotografiado y el fotógrafo,
los metros que hay entre ellos, esa presión. que a veces miren al suelo o a
veces a los ojos me da un poco igual. lo que me interesa es esa pequeña
confrontación.
p. ¿te gusta que haya tensión o te incomoda?
r. sí, me gusta que
haya tensión. yo soy un tío muy afable, pero haciendo fotos soy un poco menos
afable. no soy el típico fotógrafo simpático haciendo fotos. me gusta que el
acto sea sincero, que no sea una cosa muy impostada o muy adornada. que si
estamos mal se nos vea mal y si estamos bien se nos vea bien. no me gusta mucho
el adorno.
p. ¿y eso se entiende?
r. ¿si eso se
entiende? no lo sé, yo sí. y yo las fotos las hago para comer, pero también las
hago para mí.
p. ¿qué tal has comido hasta ahora?
r. he comido bien,
no tengo queja. la fotografía me ha llevado a comer lo peor y lo mejor de una
punta a la otra del mundo, y estoy muy satisfecho. no soy una persona que le dé
demasiado valor al dinero, hago muchas cosas no por dinero. y no me puedo quejar
de mi profesión. yo cuando tenía 15 años quería hacer lo que hago ahora, y eso
es impagable.
p. ¿quién es quien más te ha enseñado?
r. yo creo que las
cosas se aprenden muy poco a poco y no tienes ningún gran maestro. ¿quién me ha
enseñado más? la vida es lo que más me ha enseñado a fotografiar. esto es una
carrera de muy, muy larga distancia.
p. ¿no has trabajado con nadie de quien puedas decir: “de este”?
r. hombre, a ver, he
currado con gente increíble. aprendí mucho, por ejemplo, de chema conesa, que,
además es mi amigo. he estudiado un curso con sebastiao salgado, con algunos de
los mejores fotógrafos de moda o de guerra del mundo y de todos he aprendido
mucho, entre otras cosas que no quiero ir a una guerra… he aprendido mucho de muchos.
p. ¿cómo habéis hecho la selección de fotos para el libro?
r. ha sido complicado. yo estoy muy feliz con el resultado, pero durante la elaboración lo he pasado
medio mal. por un lado me ha ayudado alberto garcía-alix y, por otro, chema conesa. he tenido mis conflictos conmigo mismo. no están ni los personajes más
famosos ni mis mejores fotos, lo que he intentado es que todo estuviera
ensamblado de alguna forma. y entonces vas sacrificando unas cosas por otras. por eso la primera foto es una carretera, porque esto es un camino, que no es
necesariamente el único ni posiblemente el mejor, pero es un camino. y por eso
también la última foto es un coche en movimiento en la habana, como buscando la
siguiente foto. he intentado hacer una cosa muy personal y que no se vea foto a
foto sino como un todo.
ibiza, 2007. copyright: luis de las alas
p. ¿cuenta una historia este libro?
r. bueno, eso he
intentado. una historia personal que no sé si todo el mundo entiende, pero una
historia. una parte de mí.
p. una historia que empieza con los rockers.
r. empiezo con los
rockers, sí. yo llegué a madrid y venía de un pueblo de santander, de hacer
surf y lo de hacerme medio rocker fue por seguir con la cultura californiana. se me acabó la playa, ya no podía coger olas como mis amigos, pero estaban las
motos y el rock'n'roll. y rápidamente me metí mucho en la posmovida madrileña,
porque tenía un primo aquí, algo mayor que yo, que era novio de alaska. yo
llegaba a una ciudad en la que no conocía a nadie, con lo cual salía con mi
primo mayor y dio la casualidad de que ese primo era novio de alaska. así que
rápidamente entré en todo ese gueto de la noche del que todo el mundo habla,
pero que, al final, eran muy pocos. yo no me considero parte de ellos, pero sí
cercano.
p. ¿había muchos fotógrafos en ese mundo?
r. en ese mundo
estaban alberto garcía-alix, miguel trillo, pablo pérez-mínguez..., esos son los que estaban. era un mundo en el que la
fotografía se cuidaba mucho, la imagen era muy importante. a la gente le
encantaba salir en las fotos, mostrarse. para los fotógrafos era un camino muy,
muy agradable: gente muy estrambótica dispuesta a enseñarte todo para que les
fotografíes.
rockers, madrid, 1985. copyright: luis de las alas
p. ¿ser fotógrafo molaba?
r. hombre, molaba
más ser cantante.
p. ¿sí?
r. claro, molaba más
ser cantante. ahora se habla mucho de alberto garcía-alix, que si parecía un
cantante, una estrella... no, lo que molaba era ser cantante o tener un grupo.
p. ¿a alix lo conociste entonces?
r. en esas fotos de
los rockers yo ya le hice fotos a alix. lo conozco desde hace mucho, me había
gustado mucho como fotógrafo. y a miguel trillo lo conocí en rock-ola, haciendo
fotos en un concierto [de los meteors, según dijo trillo en la presentación del
libro]. yo todavía no hacía retratos y le vi en el metro a la salida del
concierto haciendo esos retratos de parejas que él hace. y pensé. "yo
quiero hacer eso. yo quiero hacer retratos, no al tío con la guitarra". por eso le he pedido que me presente el libro.
p. ¿te fue fácil hacerte un hueco?
r. no, no. es muy
difícil. hacer fotos es fácil: basta con una cámara y carretes entonces o una
tarjeta digital ahora. pero el tema profesional estaba como ahora: había una
crisis muy grande, había pocos medios, pagaban muy mal... de mi clase hemos
acabado muy pocos siendo fotógrafos. pero bueno, poco a poco...
p. ¿cuál es el mejor momento que has conocido?
r. hombre, pues hace
10 años o incluso algo antes, cuando empecé a trabajar en el país, que en aquel
momento a lo mejor vendía 1,5 millones de ejemplares, y ser un fotógrafo de el país era ser un fotógrafo importante. también yo era muy joven, tenía mucha más
ilusión y estaba menos descreído. yo ahora soy un fotógrafo mucho más descreído
respecto a los medios y a la profesión. no respecto a la fotografía, pero sí
respecto a los medios.
p. ¿y eso se nota en tu mirada?
r. sí, es menos
fresca, sí. no es peor, eh, es menos fresca. a lo mejor tiene más sabiduría,
más mala leche, pero sí, es menos fresca. pero, bueno, ¡menos mal que se nota
en la mirada! está muy bien que se note en la mirada.
p. ¿te siguen gustando tus primeras fotos?
r. sí, me encantan. me encantan. todas las fotos que he puesto en el libro las firmo, no he puesto
ninguna con la que esté en desacuerdo. a lo mejor hay otras fotos que, si
hubiera llevado la edición del libro por otro camino, habrían tenido cabida y
no lo habrían tenido estas. pero todas las fotos que he puesto me gustan. es
más, espero poder mantenerlo dentro de 10 años. he buscado fotos que me podrían
seguir gustando dentro de 10 años. por eso el contacto del final, con esas
imágenes más de moda. estoy muy contento con esas fotos, son mías, son las
fotos que estoy haciendo ahora, pero no sé si podrán aguantar tan bien el
tiempo. por eso incluirlas al final, en pequeño. es una especie de guiño, como
si estuvieran ya fuera del libro.
p. ¿por qué crees que no aguantarán?
r. a ver no es que
sean moda, pero están ahí. y la moda, por definición, no aguanta el tiempo. no
es que las fotos no aguanten, sino que no me aguanten a mí. las tengo en
cuarentena, aunque hay algunas de esta época que sí las he metido dentro del
libro y que creo que me aguantarán, me parecen directas, más bestias…
eat me, 2010. copyright: luis de las alas
p. ¿qué hace buena una foto?
r. que te transmita. el problema es que no sé si que transmita a los demás o que te transmita a ti
mismo. a mí me importa que me transmita.
p. ¿y en qué se nota que transmite?
r. para mí es una
sensación, una complicidad que ha habido en un momento, una mirada… no tengo
una regla, ojalá tuviera una regla... creo que mirar a la gente de frente. con
sus virtudes y sus horrores, pero de frente.
david lynch, parís, 2008. copyright: luis de las alas
p. ¿para qué sirve la fotografía?
r. a mí me sirve
coma una experiencia personal y un modo de vida, a los demás no lo sé. creo que
es un pequeño interruptor de la memoria. como un sabor o como un olor. de
repente, ves una foto de unas vacaciones y te acuerdas de que ese día hacía
bueno en la playa, aunque en la foto no se vea, que tenías una novia que no está
en esa foto… se ha usado mucho como acto notarial, como documento, para decir:
“víctor es así”, y, venga, la foto del dni. pero luego víctor tampoco es así;
cambia según la luz, según el objetivo, según el perfil, según el día… creo que
la fotografía funciona más como interruptor de la memoria que como acto notarial.
p. ¿cuánto importa la técnica?
R. importa mucho,
sí. yo lo digo en clase: “yo soy un fotógrafo muy poco técnico y me salto mucho
la técnica, pero la técnica hay que sabérsela”. hay que sabérsela para luego saltársela. nacho vegas, que es un cantante que a mí me gusta mucho, tiene una estrofa de una
canción que dice: “para ser un buen cantante hay que desafinar”. y estoy de
acuerdo en que en la fotografía hay que desafinar, pero primero hay que ser un
buen cantante, saber si estás afinado.
P. ¿y es difícil aprenderlo?
R. no, cada vez es
más fácil. la tecnología nos ha ayudado muchísimo a los fotógrafos. unos están
muy en contra, otros muy a favor… yo estoy súper a favor. hoy se puede hacer
una buena foto con un móvil, y eso es bueno para la fotografía. no sé si es
bueno para el negocio de la fotografía, pero es bueno para la fotografía. con
el digital la fotografía la puede hacer mucha más gente, y eso es muy bueno y
muy bonito.