jueves, 11 de diciembre de 2014

más sobre el sauce de e.b. white

en la última entrada se comentaba aquí la historia del sauce al que alude e.b. white al final de esto es nueva york y se mencionaba que el responsable de la tala había replantado un esqueje en su vivero. procuré dar con él, bill logan, y a los pocos días de publicar la entrada recibí el siguiente correo electrónico:

"hola, víctor,
encantado de saber de ti. sí, efectivamente, tenemos un par de esquejes de aquel árbol creciendo en nuestro patio, en brooklyn. ya tienen una altura de unos 20 o 30 pies
[entre 6 y 9 metros, aproximadamente], son lo más grande que tenemos ahora mismo en el jardín. nos ocupamos de ese árbol durante muchos y lo talamos cuando ya no hubo otra opción.
a lo mejor tengo alguna foto del árbol en su ubicación original, aunque para entonces no es que fuera muy fotogénico ya. tenía una copa muy pequeña y un tronco enorme pero hueco. además, estaba en un jardín muy poblado, era difícil sacar una foto en la que se lo viera entero.
lo que sí podemos fotografiar es el árbol que ahora crece en nuestro patio. o, si lo prefieres, puedes venir y hacer las fotos tú mismo.
me han contado que white dijo que mientras este árbol viviera, la ciudad de nueva york estaría bien, así que a lo mejor es nuestro deber mantenerlo con vida. estamos pensando en tomar nuevos esquejes y plantarlos en otros sitios, propagarlos.
todo tuyo
bill logan"

unos días después, laura wooley, compañera de logan en la empresa de jardinería urban arborists, remitía un par de fotos del renacido árbol de e.b. white. no son muy buenas, pero desde el real jardín botánico de madrid confirman que es un sauce aunque no pueden determinar con exactitud la especie.


 
"la manera que una ciudad tiene de relacionarse con sus árboles dice mucho de la gente que la habita y que la gobierna", escribía yo al final de la anterior entrada. bill logan y laura wooley no son concejales ni altos cargos, ni políticos ni nada parecido. a lo mejor se le podría dar la vuelta a la frase. la manera que una ciudad tiene de relacionarse con sus árboles dice mucho de la gente que la gobierna y que la habita.


p.s.: mi sincero agradecimiento a jesús garcía rodrigo, jefe de prensa del real jardín botánico, csic.

miércoles, 1 de octubre de 2014

el sauce de e.b. white

me entristece mucho lo que está pasando con los árboles en madrid. la manera que una ciudad tiene de relacionarse con sus árboles dice mucho de la gente que la habita y que la gobierna. mucho mejor que yo lo expresó e.b. white en el último párrafo de esto es nueva york (ed. minúscula, 2003): 

"una manzana o dos al oeste de la nueva ciudad de man, en turtle bay, hay un viejo sauce que preside un jardín interior. es un árbol sufrido y castigado al que han trepado muchas veces y que solo se mantiene en pie gracias a unos hilos de alambre, pero que aman todos los que lo conocen. en cierto modo simboliza a la ciudad: una vida entre dificultades, un crecimiento en contra de todos los pronósticos, savia que brota del cemento y asciende en busca del sol. cada vez que lo contemplo hoy en día y siento la fría sombra de los aviones, me digo: 'es preciso salvar este árbol, este en particular'. si desapareciera, desaparecería todo: la ciudad, ese monumento juguetón y maravilloso, no verla sería igual que la muerte".



no digas que no es hermoso. white lo escribió en 1948. en 2009 el sauce al que se refería, maltrecho por la acción de un hongo, fue talado para evitar su caída. según cuenta una deliciosa entrada en un blog del new york times, el propietario de la empresa responsable de la tala conservó un pedazo del árbol, lo replantó en su vivero y consiguió que creciera.  

la manera que una ciudad tiene de relacionarse con sus árboles dice mucho de la gente que la habita y que la gobierna.


 

viernes, 11 de julio de 2014

martínez de pisón y la escritura

el pasado domingo 6 de julio en crónica, el suplemento de el mundo, entrevista con el escritor ignacio martínez de pisón, cuya última novela, la buena reputación (ed. seix barral, 2014), va camino de una bien ganada quinta edición.

editar un texto que ha escrito uno mismo suele ser complicado. sin cambiar el sentido de lo que dice, uno se permite a veces licencias en la expresión del entrevistado para abreviar, para deshacer sobreentendidos o para dar más ritmo a la lectura, y a menudo esas licencias resultan en torpezas.

dudo, por ejemplo, que martínez de pisón utilice alguna vez una palabra tan forzada como "españolidad" que yo le calzo, por partida doble, en la cuarta respuesta.

pero lo más complicado no eso, sino decidir qué cortas. o más bien qué dejas. en no pocas ocasiones la transcripción de una entrevista ocupa el triple de espacio de lo que luego cabe en maqueta y a ti todo te parece interesante, aunque solo sea por la vanidad tonta de que te lo han dicho a ti.

en la entrevista de pisón opté por dejar fuera todo lo relativo a la escritura. para qué hablar de literatura con un escritor pudiendo hablar de lo que desayuna...

para lavar mi mala conciencia y porque, por supuesto, todo lo que me dijo es muy interesante, aquí dejo sus respuestas referentes al asunto mínimamente editadas. 




sobre el oficio de escribir

"editar un libro depende de la acogida que ha tenido el anterior, los novelistas nos jugamos la vida en cada libro.

"un pinchazo gordo no te lo puedes permitir, sales un poco disparado y también sales un poco mal parado. pero está bien, yo acepto las reglas del juego, la carrera de un escritor no es la de un funcionario que tiene unas oposiciones ganadas al que se le va a aplicar una subida por sexenios cada equis tiempo. yo ya desde hace 30 años acepté las reglas del juego. un novelista es una persona que vive en una situación laboral rara, precaria con frecuencia y, sobre todo, arriesgada. cuántos escritores de los que empezaron conmigo hace 30 años se han quedado por el camino... es así de sencillo y, seguramente, porque les ha faltado la constancia o la fe en sí mismos. en algún momento te entra la melancolía y te hundes. hace falta una perseverancia que, por suerte, yo he tenido.

"cuando empecé a publicar estaba dando clase, pero di solo dos meses y medio. en el momento en que recibí la llamada de anagrama de que me querían publicar fui a dirección del instituto a decir que no quería seguir con la sustitución. mi experiencia laboral está limitada a dos meses y medio de profesor suplente en un instituto de granollers. después de eso todo lo que he hecho ha tenido que ver con la escritura: guiones, artículos, críticas, algunas traducciones..., todo ha tenido que ver con el mundo del libro. la verdad es que soy un privilegiado: 30 años viviendo de los libros o de lo que hay alrededor de los libros... si me lo hubieran dicho entonces, no sé, lo habría considerado inimaginable".




sobre la familia como tema literario

"cualquier vida tiene una novela, pero si, encima, ya combinas diferentes vidas unidas por lazos de sangre, cuentas con conflictos mayores más intensos, más prolongados en el tiempo, porque en la familia todo se prolonga siempre, nada tiene caducidad.

"siempre digo lo mismo cuando me preguntan eso: '¿por qué escribe usted sobre familias?'. 'no, ¿por qué los demás no escriben sobre familias?'. es que si me dijera otro tema..., es que no se me ocurriría. cualquier tema que escribo acaba volviéndose hacia ese lado. en enterrar a los muertos me puse a investigar la historia de robles pazos, un traductor republicano asesinado por estalinistas, digamos, por paramilitares de la embajada soviética. pero, al final, en cuanto localicé a la hija, empecé a hablar con unos y con otros, en realidad lo que estaba contando era la historia de una familia de clase media que vive en estados unidos que viene a pasar las vacaciones y esas vacaciones acaban desastrosamente unos cuantos años después. siempre todo tiendo a llevarlo al terreno ese de la familia. no sé, es lo que me resulta más natural desde mi primer libro, hace 30 años, hasta ahora. no se me ocurre decir: 'en mi próximo libro no vuelvo a tocar ese mismo tema'.

"en realidad, yo habría querido escribir un libro sobre la herencia pero este [la buena reputación] no es un libro sobre la herencia. algún día sí escribiré un libro sobre cómo una familia se destroza por un sillón o por un espejo, cómo son capaces de hacer las mayores barbaridades y romper una supuesta armonía por un objeto, por algo material. esta no es, aunque se toca el tema de la herencia.

"una de las escritoras que más me gustan a mí es anne tyler, que es esta escritora norteamericana que siempre sitúa sus novelas en baltimore y siempre cuenta historias de familias, pero familias con unas estructuras muy especiales, porque siempre, en esas familias, los lazos de sangre han sido sustituidos con lazos, digamos, raros. por ejemplo, en alguna familia vive el exsuegro de la protagonista, porque ella se ha separado de su marido, pero el suegro se lleva mejor con ella que con su hijo, y al mismo tiempo una hija de un matrimonio suyo anterior. de repente ahí las relaciones de familia o los lazos de sangre son nulos, son mínimos, pero empieza a existir también el concepto de familia elegida: uno crea su propia familia, aunque no necesariamente haya lazos de consanguinidad".




sobre la importancia del tiempo histórico en sus novelas

"a veces tengo que escribir cosas sobre etapas anteriores para contar mi época, pero sí estoy un poco atrapado por mi época. pero es que no se me ocurre cómo podría yo contar cosas sobre años más recientes. me falta, primero, el fermento de la memoria, ese material de partida que siempre está en todos mis libros y que, en gran medida, es mi propia memoria. y luego, saber si yo sería la persona ideal para escribir esas historias. no basta con que quieras contar una historia, además hay que saber si tú eres la persona que tiene que contar esa historia.

"la época empezó a cobrar importancia en mis novelas en carreteras secundarias, pero ahí era como un telón de fondo: el final del franquismo, la agonía de un régimen, pero no había más que eso. es a partir, sobre todo, de enterrar a los muertos. ahí ya hice una labor de investigación, de pequeño historiador, de historiador amateur. a partir de ese libro ya sí que hay, digamos, una incorporación de la Historia con mayúsculas a la historia pequeña. a partir de ahí sí que cuento cómo el destino colectivo condiciona los destinos individuales, cómo, a veces, no somos totalmente dueños de nuestras vidas, de nuestros destinos, cómo a veces estamos a merced de algo que nos desborda, que nos supera un poco".




sobre los escritores que se repiten
"con la vida, con el paso de los años, uno se va limitando. al mismo tiempo que fortalece su pequeño territorio también se va limitando. yo ya sé, más o menos, cuál es mi territorio literario y sé qué historias puedo escribir y cuáles no, pero hace 25 años no sabía si acabaría escribiendo novela erótica, policiaca, histórica, ambientada en zaragoza o en groenlandia.  eres tú mismo, con tu vida, con tu obra, con tu trayectoria, el que vas descubriendo que el mundo literario en el que te mueves, en realidad, es muy pequeño. para conseguir esa intensidad tienes que reducir la extensión de ese mundo.

"el miedo que uno tiene es la repetición. ¿hasta qué punto puedes seguir en ese mismo territorio sin repetirte? porque llegará un momento en que digan: 'bah, otra novela de pisón sobre los 70...'. no sé, a mí me gustan mucho los escritores que se repiten.

"alice munro, por ejemplo, no para de repetirse. todos sus cuentos se parecen, todos sus cuentos transcurren, más o menos en la misma época, más o menos en el mismo territorio canadiense y los personajes son más o menos parecidos. historias pequeñas que, de repente, te quitan el aliento. dices: 'guash, lo que ha pasado aquí. parece que no estaba pasando nada y, de repente, qué me está contando esta mujer...'. pues ese es el tipo de escritor que yo querría ser".




sobre la estructura de sus libros

"en cada novela intento una estructura diferente. intento, por el simple placer de aprender a manejar estructuras, organizar el material narrativo de una manera distinta, no me gusta repetir la misma fórmula, la misma receta.

"en este caso [en la buena reputación] me pareció bueno, me apeteció, contar una historia así, con una estructura bastante clásica. carreteras secundarias es una novela de formación, una bildunsgroman. es la historia de alguien que aprende. en el día de mañana juego con esa especie de perspectivismo que no es perspectivismo, porque, en realidad, son como narraciones orales sobre un personaje. perspectivismo lo hay más en el tiempo de las mujeres. aquí adopto una estructura más clásica de saga. lo que estoy escribiendo ahora todavía no sé muy bien cómo va a ser...

"me gusta pensar que, aunque mi mundo se parece mucho de una novela a otra, las novelas no se parecen tanto. es decir, que el lector pueda notar que hay variedad, que me esfuerzo por cambiarlas, que no estoy siempre repitiendo lo que ya sé sobre todo.

"creo que un escritor tiene que estar siempre aprendiendo. me gusta mucho escribir porque aprendo muchas cosas sobre la propia escritura. cada vez que escribo me doy cuenta de que pongo en práctica cosas nuevas, nunca terminas de aprender. así como con los relatos llega un momento en que te da la sensación de que ya sabes escribir relatos, con las novelas nunca sabes, siempre estás investigando el propio arte de escribir novelas".




sobre lo que el escritor aprende del género humano
"la novela es un gran instrumento para entrar en el corazón, en el alma humana. si realmente hay algo que es patrimonio del escritor, probablemente sea el ser humano, el alma humana. no se me ocurre quién va hablar de eso mejor que nosotros. ¿los psicólogos? ¿los psiquiatras? ¿los ensayistas? yo creo que nosotros.

"lo que los novelistas contamos sobre el ser humano lo contamos de forma que lo entiende el propio ser humano, sin esa jerga sacerdotal que utilizan a veces los científicos. por eso creo que la novela todavía tiene futuro, porque nos habla de las cosas que nos interesan, porque nos habla de nosotros mismos y las cosas que nos interesan: cómo conocernos mejor, cómo conocer mejor al de al lado, cómo descubrir los secretos de los demás...

"en este mundo en el que nos movemos que un novelista sea capaz de retratar a los personajes como si fueran reales, aunque nunca hayan existido, sigue siendo un milagro. eso sigue siendo un prodigio de la mente humana. crear personajes es como ser un pequeño dios: crear seres humanos. estamos creando seres humanos, y eso sigue siendo un privilegio de los novelistas, algo exclusivo nuestro".




sobre la modernidad literaria

"me parece que la cultura es también, sobre todo, un diálogo con el pasado, con todo lo que nos antecede. con los grandes escritores que nos anteceden, con toda una tradición cultural. no se puede ignorar ese pasado porque formamos parte de él, porque nos ha construido, porque nos ha hecho como somos.

"chejov siempre ha sido moderno, lo sigue siendo ahora. ¿se considera que chejov está de moda? pues no. hay novelas de hace 200 años que siguen frescas. las de jane austen, por ejemplo. siguen vivas. ¿eran modernas en su momento? pues no lo sé, yo diría que no. simplemente, era una persona que se limitaba a hablar del mundo que conocía, igual que chejov.

"esa literatura sigue viva, claro. yo aspiro..., no estoy seguro de que ninguna novela llegue a sobrevivir 200 años, pero en el fondo lo que hago es lo que hacen los escritores del siglo XIX: transmitir a sus contemporáneos y a los que vendrían después el mundo en el que viven, en el que han vivido. transmitir un poco el espíritu de una época y de una sociedad a través de unos personajes reales o que parezcan reales. eso sigue funcionando, porque todavía leemos novelas de hace 200 años, así que igual no hay que desesperar y podremos confiar en que todavía se pueden escribir novelas que dentro de 50, de 100 o de 200 años sean leídas. no sé...".




sobre la cultura subvencionada

"a veces se critica al cine español por subvencionado y resulta que el cine español devuelve con creces, en forma de impuestos, la subvención.

"yo no vivo del dinero público. por suerte, tengo una editorial que publica mis libros y sabe venderlos bien. me gustaría que ese modelo fuera válido para todas las artes, pero, por desgracia, no puede ser así, hay formas de expresión artística y cultural que necesitan un apoyo económico mayor.

"defiendo la economía de mercado, creo que lo que necesitamos es un buen sector privado que se esté lucrando y al mismo tiempo nos permita a los escritores seguir viviendo de nuestros libros, pero me temo que eso no podría hacerse con la música clásica, con el cine, con la danza..., expresiones artísticas que deben ser fomentadas, protegidas.

"en un mundo feliz, en una sociedad ideal, los gobernantes apoyarían las artes, las letras, la música... pero vivimos en un mundo que parece el poblado de astérix: al músico lo aporrean en todas las historias. parece que en cuanto alguien se dedica al arte o a las letras se convierte automáticamente en un parásito. es verdad que muchas veces el dinero público se ha manejado mal y se han cometido errores y abusos. pero lo normal es que una sociedad que subvenciona la fabricación o la exportación de zapatos o la fabricación de coches también esté preocupada por que se fomente y se ayude a los creadores".



lunes, 25 de noviembre de 2013

luis de las alas: la vida vista de frente



según sus editores, la colección photobolsillo está formada por “cuidadas monografías de los fotógrafos españoles más importantes con un formato didáctico y asequible”. libros de fotografía estupendos, pequeños y baratos, vaya. 12,50 euros. el pasado miércoles 20 de noviembre se presentaba en la fábrica, en madrid, un nuevo título.


el autor es un tipo inteligente, honesto, sensato y con un envidiable sentido de la realidad. se llama luis de las alas, nació en santander y tiene 48 años, una voz que reconocerías en siberia, dos harleys y, no sé si aún las conservará, unas zapatillas de pelo de vaca chulísimas. aunque tengo la sensación de que no he llegado a conocerle del todo, de él puedo decir que es un motero y un surfero a deshora, un descreído y un flipao, un tipo que escucha, y mucho, pero también que mira. sobre todo que mira. a la cara. a veces tan directamente con esos ojos azules bien abiertos que llega a incomodar. virtud de fotógrafo, imagino. casi siempre currar con él empieza y/o termina por tomar un café o una cerveza, y eso mola.


cuando le preguntan cuál es su mejor foto le gusta decir: “la siguiente”. no es verdad. por nuestro trabajo en el magazine de el mundo me ha tocado hacer con él algunas “siguientes” fotos que no están, ni de lejos, entre sus mejores. pero tampoco es mentira. la mejor foto es la siguiente porque no importa tanto la foto como lo que hay en ella. como quien está en ella. en este libro hay moteros, artistas, un torero que abraza a una gallina, algún intelectual, alguna tía buena, fulanos con piercings en el pene, boxeadores de barrio, niños sudaneses, hombres que parecen pájaros y pájaros que parecen hombres... todos están retratados con la misma franqueza. todos fueron algún día esa “siguiente mejor foto”. todos juntos cuentan una historia y forman parte de algo. de la vida, supongo. la puta, noble, punzante y corta vida vista de frente.









p. ¿cómo empezaste a hacer fotos?
r.
en mi casa siempre ha habido máquinas de fotos y álbumes de fotos. mi padre o mi abuelo no tenían nada que ver con el mundo de la fotografía, pero el álbum de familia era una cosa importante. y en una ocasión mis padres hicieron un viaje a italia y me trajeron una cámara muy parecida a la lomo que ahora usan todos los modernos, pero que en aquel momento no era de modernos, simplemente era mala, una cámara de plástico, barata.


p. ¿la conservas?
r.
la conservo, pero porque un día apareció por un cajón de mi casa, no por otra cosa. luego me tocó una igual, bueno, un poquito mejor, en un bote de colacao, que también es gracioso. un poco más adelante, con unos 14 años, mientras otros iban a judo, yo me apunté a un curso de fotografía y ya le empecé a coger más cariño.


p. todo eso en santander…
r.
en santander y nunca pensando en ser profesional. hacía mil cosas: cerámica, fotografía… mil cosas. pero siempre llevaba la cámara de fotos. hacía skate y surf. y no hacía fotos de surf, porque no tenía teleobjetivo, tenía una cámara normal, pero fotografiaba a mis amigos con las tablas, con los patines… era el que hacía las fotos en la pandilla. y un buen día me vine a madrid a estudiar cerámica…


p. ¿a estudiar cerámica?
r.
A ver, vine ya queriendo ser fotógrafo. pero el curso de fotografía en el cei, lo que hoy es el cev, no incluía dibujo, historia del arte… así que mis padres, viendo las carencias que tenía la escuela, me diseñaron una especie de pequeña carrera universitaria: me hacían ir a clases de historia del arte, iba a la escuela de oficios porque me gustaba la cerámica, aprendí dibujo, la composición, el color… que tuviera cosas que hacer todos los días.


p. ¿te sirvió de algo todo aquello: la cerámica, la historia del arte...?
r. hombre, la historia del arte, la cultura, es fundamental si te vas a dedicar a una disciplina plástica. yo doy clases de retrato editorial [en efti (escuela de fotografía centro de imagen)] y lo primero que hago es hablar a los alumnos de velázquez y de goya. empiezo diciendo que ellos hacían retratos por encargo, como yo. es solo un pequeño guiño, no les doy el coñazo con eso. pero si diese un curso de un año, la primera clase sería ir al museo del prado.


p. ¿vas? ¿sigues yendo?
r.
de vez en cuando. cada vez menos, pero voy, voy... esto no me lo inventé yo. una vez, cuando aún vivía en santander, fui a uno de los cursos de verano de la universidad menéndez pelayo en el que estaba un fotógrafo que me encantaba y le pregunté dónde podía estudiar retrato, porque era lo que me gustaba, y me contestó: “el mejor sitio es el museo del prado”.


p. ¿quién era?
r.
césar lucas. claro, yo entonces tenía 16 o 17 años y me sonó a marcianada, pero hoy le doy toda la razón del mundo. me dijo dos cosas fundamentales: “la mejor escuela de retrato es el museo del prado” y “gasta tanto en rollos como en escuelas de fotografía”. o sea, que hiciera fotos. yo creo en la enseñanza mucho, pero también creo que, si no haces fotos y no miras, no aprendes. es fundamental mirar y practicar.


p. me decías que en tu casa había afición a la fotografía, pero no fotógrafos…
r.
bueno, no es del todo así. una vez ya había decidido ser fotógrafo descubrí que mi bisabuelo no había sido fotógrafo profesional, pero sí había sido un apasionado de la fotografía y que tenía fotos increíbles. yo soy de una familia un poco rara, tengo una cuarta parte alemana, mi bisabuelo fue cónsul alemán en turquía en la época de lawrence de arabia. y tenía fotografiados, en plan fotógrafo de autor, retratos de todos aquellos turcos y todas aquellas historias increíbles. yo he recuperado muy pocas fotos, porque la mayoría están en alemania.


p. pero, ¿tienes parte de ese material?
r.
sí, pero me enteré cuando ya era fotógrafo. mi abuela dijo: “¡oh, dios mío, otro pesado como mi padre...!”. 


p. ¿te profesionalizas ya aquí en madrid o en santander?
r.
profesional, profesional, nunca sabes cuándo ocurre. a mí me encantaba la prensa, estaba como loco con la prensa, lo sigo estando. y un día publiqué una foto en un periódico de santander. pero yo ya estudiaba fotografía en madrid. era una foto de un suceso, no me acuerdo si era una persona que se había ahogado o algo así. 


p. de repente, un día te viste publicando...
r.
de repente un día me vi publicando, sí. por pura casualidad de la vida. un compañero de la escuela era el laborante que revelaba las fotos en liberación, un periódico de izquierdas copiado del libération francés, surgido a raíz del referéndum de la otan. yo era muy jovencito, tendría 18 años o por ahí. por las mañanas trabajaba en una oficina para sacarme un poco de dinero de bolsillo y por las tardes me iba a liberación, siempre con mi equipo, a ayudar a mi amigo. sin cobrar.


p. ¿dónde estaba la redacción?
r.
en cuatro caminos. era un periódico con muy pocos medios y siempre llegaba alguien al laboratorio preguntando quién podía hacer una foto. yo levantaba la mano y no me hacían ni caso, hasta que un día me hicieron caso. cuando no había nadie, el último de la fila era yo y me mandaban a hacer una foto. luego, como a mí me gustaba siempre mucho la música y estaba siempre liado por rock-ola y todos esos sitios, empecé a hacerles fotos de música. trabajé por primera vez en un dominical, hice una portada de la posmovida madrileña que me hizo muchísima ilusión.


p. ¿y qué pasó después?
r.
pues, cómo no, que el periódico quebró. todo aquel esfuerzo se fue al traste y vuelta a empezar. gracias a ese periódico me llamaron porque necesitaban un aprendiz en una revista económica que se llamaba mercado. de ahí pasé a cinco días y después empecé a colaborar con el dominical de el país.


p. ¿siempre ha sido el retrato lo que más te ha interesado?
r.
a ver, empecé por el fotoperiodismo y me fui decantando por el retrato. pero no solo me gusta como modalidad de la fotografía, sino por el contacto con la gente. en el fotoperiodismo, en el reportaje, en teoría, a mí me contaban que el fotógrafo tenía que ser un poco invisible, fotografiar sin que le vieran, sin influir… a mí me encanta conocer a la gente, que me influya e influir yo en ellos. mirarles de frente, a la cara, y decirles: “te voy a hacer una foto”. me gusta esa complicidad del fotografiado con el fotógrafo. no es que no crea en el fotógrafo ausente, es que soy combativamente contrario. en la vida hay que estar de frente, quejarte de las cosas que no te gustan y aplaudir las que te gustan. estar ausente en la vida es absurdo, con lo cual me parece absurdo ser un fotógrafo ausente. hay que tomar partido.




boxeadores, madrid, 2012. copyright: luis de las alas
 



p. ¿te interesa más la gente que hacer fotos a la gente?
r.
me interesa más la gente, por supuesto. sí, a mí me interesa la gente. las fotos son un medio para conocerlos, un camino. yo prefiero tener una buena conversación con una persona que una buena foto de esa misma persona. tú me conoces y lo sabes.

p. ¿siempre fotografías de frente, retratos frontales?
r.
no, no siempre. no hay reglas tremendas. sí me gusta mirar a la vida de frente, a los ojos, pero lo que más me interesa es esa complicidad del fotografiado y el fotógrafo, los metros que hay entre ellos, esa presión. que a veces miren al suelo o a veces a los ojos me da un poco igual. lo que me interesa es esa pequeña confrontación.

p. ¿te gusta que haya tensión o te incomoda?
r.
sí, me gusta que haya tensión. yo soy un tío muy afable, pero haciendo fotos soy un poco menos afable. no soy el típico fotógrafo simpático haciendo fotos. me gusta que el acto sea sincero, que no sea una cosa muy impostada o muy adornada. que si estamos mal se nos vea mal y si estamos bien se nos vea bien. no me gusta mucho el adorno.

p. ¿y eso se entiende?
r.
¿si eso se entiende? no lo sé, yo sí. y yo las fotos las hago para comer, pero también las hago para mí.

p. ¿qué tal has comido hasta ahora?
r.
he comido bien, no tengo queja. la fotografía me ha llevado a comer lo peor y lo mejor de una punta a la otra del mundo, y estoy muy satisfecho. no soy una persona que le dé demasiado valor al dinero, hago muchas cosas no por dinero. y no me puedo quejar de mi profesión. yo cuando tenía 15 años quería hacer lo que hago ahora, y eso es impagable.

p. ¿quién es quien más te ha enseñado?
r.
yo creo que las cosas se aprenden muy poco a poco y no tienes ningún gran maestro. ¿quién me ha enseñado más? la vida es lo que más me ha enseñado a fotografiar. esto es una carrera de muy, muy larga distancia.

p. ¿no has trabajado con nadie de quien puedas decir: “de este”?
r.
hombre, a ver, he currado con gente increíble. aprendí mucho, por ejemplo, de chema conesa, que, además es mi amigo. he estudiado un curso con sebastiao salgado, con algunos de los mejores fotógrafos de moda o de guerra del mundo y de todos he aprendido mucho, entre otras cosas que no quiero ir a una guerra…  he aprendido mucho de muchos.

p. ¿cómo habéis hecho la selección de fotos para el libro?
r.
ha sido complicado. yo estoy muy feliz con el resultado, pero durante la elaboración lo he pasado medio mal. por un lado me ha ayudado alberto garcía-alix y, por otro, chema conesa. he tenido mis conflictos conmigo mismo. no están ni los personajes más famosos ni mis mejores fotos, lo que he intentado es que todo estuviera ensamblado de alguna forma. y entonces vas sacrificando unas cosas por otras. por eso la primera foto es una carretera, porque esto es un camino, que no es necesariamente el único ni posiblemente el mejor, pero es un camino. y por eso también la última foto es un coche en movimiento en la habana, como buscando la siguiente foto. he intentado hacer una cosa muy personal y que no se vea foto a foto sino como un todo.



ibiza, 2007. copyright: luis de las alas





p. ¿cuenta una historia este libro?
r.
bueno, eso he intentado. una historia personal que no sé si todo el mundo entiende, pero una historia. una parte de mí.

p. una historia que empieza con los rockers.
r.
empiezo con los rockers, sí. yo llegué a madrid y venía de un pueblo de santander, de hacer surf y lo de hacerme medio rocker fue por seguir con la cultura californiana. se me acabó la playa, ya no podía coger olas como mis amigos, pero estaban las motos y el rock'n'roll. y rápidamente me metí mucho en la posmovida madrileña, porque tenía un primo aquí, algo mayor que yo, que era novio de alaska. yo llegaba a una ciudad en la que no conocía a nadie, con lo cual salía con mi primo mayor y dio la casualidad de que ese primo era novio de alaska. así que rápidamente entré en todo ese gueto de la noche del que todo el mundo habla, pero que, al final, eran muy pocos. yo no me considero parte de ellos, pero sí cercano.

p. ¿había muchos fotógrafos en ese mundo?
r.
en ese mundo estaban alberto garcía-alix, miguel trillo, pablo pérez-mínguez..., esos son los que estaban. era un mundo en el que la fotografía se cuidaba mucho, la imagen era muy importante. a la gente le encantaba salir en las fotos, mostrarse. para los fotógrafos era un camino muy, muy agradable: gente muy estrambótica dispuesta a enseñarte todo para que les fotografíes.




rockers, madrid, 1985. copyright: luis de las alas



p. ¿ser fotógrafo molaba?
r. hombre, molaba más ser cantante.

p. ¿sí?
r.
claro, molaba más ser cantante. ahora se habla mucho de alberto garcía-alix, que si parecía un cantante, una estrella... no, lo que molaba era ser cantante o tener un grupo.

p. ¿a alix lo conociste entonces?
r.
en esas fotos de los rockers yo ya le hice fotos a alix. lo conozco desde hace mucho, me había gustado mucho como fotógrafo. y a miguel trillo lo conocí en rock-ola, haciendo fotos en un concierto [de los meteors, según dijo trillo en la presentación del libro]. yo todavía no hacía retratos y le vi en el metro a la salida del concierto haciendo esos retratos de parejas que él hace. y pensé. "yo quiero hacer eso. yo quiero hacer retratos, no al tío con la guitarra". por eso le he pedido que me presente el libro.


p. ¿te fue fácil hacerte un hueco?
r.
no, no. es muy difícil. hacer fotos es fácil: basta con una cámara y carretes entonces o una tarjeta digital ahora. pero el tema profesional estaba como ahora: había una crisis muy grande, había pocos medios, pagaban muy mal... de mi clase hemos acabado muy pocos siendo fotógrafos. pero bueno, poco a poco...

p. ¿cuál es el mejor momento que has conocido?
r.
hombre, pues hace 10 años o incluso algo antes, cuando empecé a trabajar en el país, que en aquel momento a lo mejor vendía 1,5 millones de ejemplares, y ser un fotógrafo de el país era ser un fotógrafo importante. también yo era muy joven, tenía mucha más ilusión y estaba menos descreído. yo ahora soy un fotógrafo mucho más descreído respecto a los medios y a la profesión. no respecto a la fotografía, pero sí respecto a los medios.

p. ¿y eso se nota en tu mirada?
r.
sí, es menos fresca, sí. no es peor, eh, es menos fresca. a lo mejor tiene más sabiduría, más mala leche, pero sí, es menos fresca. pero, bueno, ¡menos mal que se nota en la mirada! está muy bien que se note en la mirada.

p. ¿te siguen gustando tus primeras fotos?
r.
sí, me encantan. me encantan. todas las fotos que he puesto en el libro las firmo, no he puesto ninguna con la que esté en desacuerdo. a lo mejor hay otras fotos que, si hubiera llevado la edición del libro por otro camino, habrían tenido cabida y no lo habrían tenido estas. pero todas las fotos que he puesto me gustan. es más, espero poder mantenerlo dentro de 10 años. he buscado fotos que me podrían seguir gustando dentro de 10 años. por eso el contacto del final, con esas imágenes más de moda. estoy muy contento con esas fotos, son mías, son las fotos que estoy haciendo ahora, pero no sé si podrán aguantar tan bien el tiempo. por eso incluirlas al final, en pequeño. es una especie de guiño, como si estuvieran ya fuera del libro.

p. ¿por qué crees que no aguantarán?
r.
a ver no es que sean moda, pero están ahí. y la moda, por definición, no aguanta el tiempo. no es que las fotos no aguanten, sino que no me aguanten a mí. las tengo en cuarentena, aunque hay algunas de esta época que sí las he metido dentro del libro y que creo que me aguantarán, me parecen directas, más bestias…





eat me, 2010. copyright: luis de las alas


p. ¿qué hace buena una foto?
r.
que te transmita. el problema es que no sé si que transmita a los demás o que te transmita a ti mismo. a mí me importa que me transmita.

p. ¿y en qué se nota que transmite?
r.
para mí es una sensación, una complicidad que ha habido en un momento, una mirada… no tengo una regla, ojalá tuviera una regla... creo que mirar a la gente de frente. con sus virtudes y sus horrores, pero de frente.





david lynch, parís, 2008. copyright: luis de las alas



p. ¿para qué sirve la fotografía?
r.
a mí me sirve coma una experiencia personal y un modo de vida, a los demás no lo sé. creo que es un pequeño interruptor de la memoria. como un sabor o como un olor. de repente, ves una foto de unas vacaciones y te acuerdas de que ese día hacía bueno en la playa, aunque en la foto no se vea, que tenías una novia que no está en esa foto… se ha usado mucho como acto notarial, como documento, para decir: “víctor es así”, y, venga, la foto del dni. pero luego víctor tampoco es así; cambia según la luz, según el objetivo, según el perfil, según el día… creo que la fotografía funciona más como interruptor de la memoria que como acto notarial.

p. ¿cuánto importa la técnica?
R.
importa mucho, sí. yo lo digo en clase: “yo soy un fotógrafo muy poco técnico y me salto mucho la técnica, pero la técnica hay que sabérsela”. hay que sabérsela para luego saltársela. nacho vegas, que es un cantante que a mí me gusta mucho, tiene una estrofa de una canción que dice: “para ser un buen cantante hay que desafinar”. y estoy de acuerdo en que en la fotografía hay que desafinar, pero primero hay que ser un buen cantante, saber si estás afinado.

P. ¿y es difícil aprenderlo?
R.
no, cada vez es más fácil. la tecnología nos ha ayudado muchísimo a los fotógrafos. unos están muy en contra, otros muy a favor… yo estoy súper a favor. hoy se puede hacer una buena foto con un móvil, y eso es bueno para la fotografía. no sé si es bueno para el negocio de la fotografía, pero es bueno para la fotografía. con el digital la fotografía la puede hacer mucha más gente, y eso es muy bueno y muy bonito.