lunes, 25 de noviembre de 2013

luis de las alas: la vida vista de frente



según sus editores, la colección photobolsillo está formada por “cuidadas monografías de los fotógrafos españoles más importantes con un formato didáctico y asequible”. libros de fotografía estupendos, pequeños y baratos, vaya. 12,50 euros. el pasado miércoles 20 de noviembre se presentaba en la fábrica, en madrid, un nuevo título.


el autor es un tipo inteligente, honesto, sensato y con un envidiable sentido de la realidad. se llama luis de las alas, nació en santander y tiene 48 años, una voz que reconocerías en siberia, dos harleys y, no sé si aún las conservará, unas zapatillas de pelo de vaca chulísimas. aunque tengo la sensación de que no he llegado a conocerle del todo, de él puedo decir que es un motero y un surfero a deshora, un descreído y un flipao, un tipo que escucha, y mucho, pero también que mira. sobre todo que mira. a la cara. a veces tan directamente con esos ojos azules bien abiertos que llega a incomodar. virtud de fotógrafo, imagino. casi siempre currar con él empieza y/o termina por tomar un café o una cerveza, y eso mola.


cuando le preguntan cuál es su mejor foto le gusta decir: “la siguiente”. no es verdad. por nuestro trabajo en el magazine de el mundo me ha tocado hacer con él algunas “siguientes” fotos que no están, ni de lejos, entre sus mejores. pero tampoco es mentira. la mejor foto es la siguiente porque no importa tanto la foto como lo que hay en ella. como quien está en ella. en este libro hay moteros, artistas, un torero que abraza a una gallina, algún intelectual, alguna tía buena, fulanos con piercings en el pene, boxeadores de barrio, niños sudaneses, hombres que parecen pájaros y pájaros que parecen hombres... todos están retratados con la misma franqueza. todos fueron algún día esa “siguiente mejor foto”. todos juntos cuentan una historia y forman parte de algo. de la vida, supongo. la puta, noble, punzante y corta vida vista de frente.









p. ¿cómo empezaste a hacer fotos?
r.
en mi casa siempre ha habido máquinas de fotos y álbumes de fotos. mi padre o mi abuelo no tenían nada que ver con el mundo de la fotografía, pero el álbum de familia era una cosa importante. y en una ocasión mis padres hicieron un viaje a italia y me trajeron una cámara muy parecida a la lomo que ahora usan todos los modernos, pero que en aquel momento no era de modernos, simplemente era mala, una cámara de plástico, barata.


p. ¿la conservas?
r.
la conservo, pero porque un día apareció por un cajón de mi casa, no por otra cosa. luego me tocó una igual, bueno, un poquito mejor, en un bote de colacao, que también es gracioso. un poco más adelante, con unos 14 años, mientras otros iban a judo, yo me apunté a un curso de fotografía y ya le empecé a coger más cariño.


p. todo eso en santander…
r.
en santander y nunca pensando en ser profesional. hacía mil cosas: cerámica, fotografía… mil cosas. pero siempre llevaba la cámara de fotos. hacía skate y surf. y no hacía fotos de surf, porque no tenía teleobjetivo, tenía una cámara normal, pero fotografiaba a mis amigos con las tablas, con los patines… era el que hacía las fotos en la pandilla. y un buen día me vine a madrid a estudiar cerámica…


p. ¿a estudiar cerámica?
r.
A ver, vine ya queriendo ser fotógrafo. pero el curso de fotografía en el cei, lo que hoy es el cev, no incluía dibujo, historia del arte… así que mis padres, viendo las carencias que tenía la escuela, me diseñaron una especie de pequeña carrera universitaria: me hacían ir a clases de historia del arte, iba a la escuela de oficios porque me gustaba la cerámica, aprendí dibujo, la composición, el color… que tuviera cosas que hacer todos los días.


p. ¿te sirvió de algo todo aquello: la cerámica, la historia del arte...?
r. hombre, la historia del arte, la cultura, es fundamental si te vas a dedicar a una disciplina plástica. yo doy clases de retrato editorial [en efti (escuela de fotografía centro de imagen)] y lo primero que hago es hablar a los alumnos de velázquez y de goya. empiezo diciendo que ellos hacían retratos por encargo, como yo. es solo un pequeño guiño, no les doy el coñazo con eso. pero si diese un curso de un año, la primera clase sería ir al museo del prado.


p. ¿vas? ¿sigues yendo?
r.
de vez en cuando. cada vez menos, pero voy, voy... esto no me lo inventé yo. una vez, cuando aún vivía en santander, fui a uno de los cursos de verano de la universidad menéndez pelayo en el que estaba un fotógrafo que me encantaba y le pregunté dónde podía estudiar retrato, porque era lo que me gustaba, y me contestó: “el mejor sitio es el museo del prado”.


p. ¿quién era?
r.
césar lucas. claro, yo entonces tenía 16 o 17 años y me sonó a marcianada, pero hoy le doy toda la razón del mundo. me dijo dos cosas fundamentales: “la mejor escuela de retrato es el museo del prado” y “gasta tanto en rollos como en escuelas de fotografía”. o sea, que hiciera fotos. yo creo en la enseñanza mucho, pero también creo que, si no haces fotos y no miras, no aprendes. es fundamental mirar y practicar.


p. me decías que en tu casa había afición a la fotografía, pero no fotógrafos…
r.
bueno, no es del todo así. una vez ya había decidido ser fotógrafo descubrí que mi bisabuelo no había sido fotógrafo profesional, pero sí había sido un apasionado de la fotografía y que tenía fotos increíbles. yo soy de una familia un poco rara, tengo una cuarta parte alemana, mi bisabuelo fue cónsul alemán en turquía en la época de lawrence de arabia. y tenía fotografiados, en plan fotógrafo de autor, retratos de todos aquellos turcos y todas aquellas historias increíbles. yo he recuperado muy pocas fotos, porque la mayoría están en alemania.


p. pero, ¿tienes parte de ese material?
r.
sí, pero me enteré cuando ya era fotógrafo. mi abuela dijo: “¡oh, dios mío, otro pesado como mi padre...!”. 


p. ¿te profesionalizas ya aquí en madrid o en santander?
r.
profesional, profesional, nunca sabes cuándo ocurre. a mí me encantaba la prensa, estaba como loco con la prensa, lo sigo estando. y un día publiqué una foto en un periódico de santander. pero yo ya estudiaba fotografía en madrid. era una foto de un suceso, no me acuerdo si era una persona que se había ahogado o algo así. 


p. de repente, un día te viste publicando...
r.
de repente un día me vi publicando, sí. por pura casualidad de la vida. un compañero de la escuela era el laborante que revelaba las fotos en liberación, un periódico de izquierdas copiado del libération francés, surgido a raíz del referéndum de la otan. yo era muy jovencito, tendría 18 años o por ahí. por las mañanas trabajaba en una oficina para sacarme un poco de dinero de bolsillo y por las tardes me iba a liberación, siempre con mi equipo, a ayudar a mi amigo. sin cobrar.


p. ¿dónde estaba la redacción?
r.
en cuatro caminos. era un periódico con muy pocos medios y siempre llegaba alguien al laboratorio preguntando quién podía hacer una foto. yo levantaba la mano y no me hacían ni caso, hasta que un día me hicieron caso. cuando no había nadie, el último de la fila era yo y me mandaban a hacer una foto. luego, como a mí me gustaba siempre mucho la música y estaba siempre liado por rock-ola y todos esos sitios, empecé a hacerles fotos de música. trabajé por primera vez en un dominical, hice una portada de la posmovida madrileña que me hizo muchísima ilusión.


p. ¿y qué pasó después?
r.
pues, cómo no, que el periódico quebró. todo aquel esfuerzo se fue al traste y vuelta a empezar. gracias a ese periódico me llamaron porque necesitaban un aprendiz en una revista económica que se llamaba mercado. de ahí pasé a cinco días y después empecé a colaborar con el dominical de el país.


p. ¿siempre ha sido el retrato lo que más te ha interesado?
r.
a ver, empecé por el fotoperiodismo y me fui decantando por el retrato. pero no solo me gusta como modalidad de la fotografía, sino por el contacto con la gente. en el fotoperiodismo, en el reportaje, en teoría, a mí me contaban que el fotógrafo tenía que ser un poco invisible, fotografiar sin que le vieran, sin influir… a mí me encanta conocer a la gente, que me influya e influir yo en ellos. mirarles de frente, a la cara, y decirles: “te voy a hacer una foto”. me gusta esa complicidad del fotografiado con el fotógrafo. no es que no crea en el fotógrafo ausente, es que soy combativamente contrario. en la vida hay que estar de frente, quejarte de las cosas que no te gustan y aplaudir las que te gustan. estar ausente en la vida es absurdo, con lo cual me parece absurdo ser un fotógrafo ausente. hay que tomar partido.




boxeadores, madrid, 2012. copyright: luis de las alas
 



p. ¿te interesa más la gente que hacer fotos a la gente?
r.
me interesa más la gente, por supuesto. sí, a mí me interesa la gente. las fotos son un medio para conocerlos, un camino. yo prefiero tener una buena conversación con una persona que una buena foto de esa misma persona. tú me conoces y lo sabes.

p. ¿siempre fotografías de frente, retratos frontales?
r.
no, no siempre. no hay reglas tremendas. sí me gusta mirar a la vida de frente, a los ojos, pero lo que más me interesa es esa complicidad del fotografiado y el fotógrafo, los metros que hay entre ellos, esa presión. que a veces miren al suelo o a veces a los ojos me da un poco igual. lo que me interesa es esa pequeña confrontación.

p. ¿te gusta que haya tensión o te incomoda?
r.
sí, me gusta que haya tensión. yo soy un tío muy afable, pero haciendo fotos soy un poco menos afable. no soy el típico fotógrafo simpático haciendo fotos. me gusta que el acto sea sincero, que no sea una cosa muy impostada o muy adornada. que si estamos mal se nos vea mal y si estamos bien se nos vea bien. no me gusta mucho el adorno.

p. ¿y eso se entiende?
r.
¿si eso se entiende? no lo sé, yo sí. y yo las fotos las hago para comer, pero también las hago para mí.

p. ¿qué tal has comido hasta ahora?
r.
he comido bien, no tengo queja. la fotografía me ha llevado a comer lo peor y lo mejor de una punta a la otra del mundo, y estoy muy satisfecho. no soy una persona que le dé demasiado valor al dinero, hago muchas cosas no por dinero. y no me puedo quejar de mi profesión. yo cuando tenía 15 años quería hacer lo que hago ahora, y eso es impagable.

p. ¿quién es quien más te ha enseñado?
r.
yo creo que las cosas se aprenden muy poco a poco y no tienes ningún gran maestro. ¿quién me ha enseñado más? la vida es lo que más me ha enseñado a fotografiar. esto es una carrera de muy, muy larga distancia.

p. ¿no has trabajado con nadie de quien puedas decir: “de este”?
r.
hombre, a ver, he currado con gente increíble. aprendí mucho, por ejemplo, de chema conesa, que, además es mi amigo. he estudiado un curso con sebastiao salgado, con algunos de los mejores fotógrafos de moda o de guerra del mundo y de todos he aprendido mucho, entre otras cosas que no quiero ir a una guerra…  he aprendido mucho de muchos.

p. ¿cómo habéis hecho la selección de fotos para el libro?
r.
ha sido complicado. yo estoy muy feliz con el resultado, pero durante la elaboración lo he pasado medio mal. por un lado me ha ayudado alberto garcía-alix y, por otro, chema conesa. he tenido mis conflictos conmigo mismo. no están ni los personajes más famosos ni mis mejores fotos, lo que he intentado es que todo estuviera ensamblado de alguna forma. y entonces vas sacrificando unas cosas por otras. por eso la primera foto es una carretera, porque esto es un camino, que no es necesariamente el único ni posiblemente el mejor, pero es un camino. y por eso también la última foto es un coche en movimiento en la habana, como buscando la siguiente foto. he intentado hacer una cosa muy personal y que no se vea foto a foto sino como un todo.



ibiza, 2007. copyright: luis de las alas





p. ¿cuenta una historia este libro?
r.
bueno, eso he intentado. una historia personal que no sé si todo el mundo entiende, pero una historia. una parte de mí.

p. una historia que empieza con los rockers.
r.
empiezo con los rockers, sí. yo llegué a madrid y venía de un pueblo de santander, de hacer surf y lo de hacerme medio rocker fue por seguir con la cultura californiana. se me acabó la playa, ya no podía coger olas como mis amigos, pero estaban las motos y el rock'n'roll. y rápidamente me metí mucho en la posmovida madrileña, porque tenía un primo aquí, algo mayor que yo, que era novio de alaska. yo llegaba a una ciudad en la que no conocía a nadie, con lo cual salía con mi primo mayor y dio la casualidad de que ese primo era novio de alaska. así que rápidamente entré en todo ese gueto de la noche del que todo el mundo habla, pero que, al final, eran muy pocos. yo no me considero parte de ellos, pero sí cercano.

p. ¿había muchos fotógrafos en ese mundo?
r.
en ese mundo estaban alberto garcía-alix, miguel trillo, pablo pérez-mínguez..., esos son los que estaban. era un mundo en el que la fotografía se cuidaba mucho, la imagen era muy importante. a la gente le encantaba salir en las fotos, mostrarse. para los fotógrafos era un camino muy, muy agradable: gente muy estrambótica dispuesta a enseñarte todo para que les fotografíes.




rockers, madrid, 1985. copyright: luis de las alas



p. ¿ser fotógrafo molaba?
r. hombre, molaba más ser cantante.

p. ¿sí?
r.
claro, molaba más ser cantante. ahora se habla mucho de alberto garcía-alix, que si parecía un cantante, una estrella... no, lo que molaba era ser cantante o tener un grupo.

p. ¿a alix lo conociste entonces?
r.
en esas fotos de los rockers yo ya le hice fotos a alix. lo conozco desde hace mucho, me había gustado mucho como fotógrafo. y a miguel trillo lo conocí en rock-ola, haciendo fotos en un concierto [de los meteors, según dijo trillo en la presentación del libro]. yo todavía no hacía retratos y le vi en el metro a la salida del concierto haciendo esos retratos de parejas que él hace. y pensé. "yo quiero hacer eso. yo quiero hacer retratos, no al tío con la guitarra". por eso le he pedido que me presente el libro.


p. ¿te fue fácil hacerte un hueco?
r.
no, no. es muy difícil. hacer fotos es fácil: basta con una cámara y carretes entonces o una tarjeta digital ahora. pero el tema profesional estaba como ahora: había una crisis muy grande, había pocos medios, pagaban muy mal... de mi clase hemos acabado muy pocos siendo fotógrafos. pero bueno, poco a poco...

p. ¿cuál es el mejor momento que has conocido?
r.
hombre, pues hace 10 años o incluso algo antes, cuando empecé a trabajar en el país, que en aquel momento a lo mejor vendía 1,5 millones de ejemplares, y ser un fotógrafo de el país era ser un fotógrafo importante. también yo era muy joven, tenía mucha más ilusión y estaba menos descreído. yo ahora soy un fotógrafo mucho más descreído respecto a los medios y a la profesión. no respecto a la fotografía, pero sí respecto a los medios.

p. ¿y eso se nota en tu mirada?
r.
sí, es menos fresca, sí. no es peor, eh, es menos fresca. a lo mejor tiene más sabiduría, más mala leche, pero sí, es menos fresca. pero, bueno, ¡menos mal que se nota en la mirada! está muy bien que se note en la mirada.

p. ¿te siguen gustando tus primeras fotos?
r.
sí, me encantan. me encantan. todas las fotos que he puesto en el libro las firmo, no he puesto ninguna con la que esté en desacuerdo. a lo mejor hay otras fotos que, si hubiera llevado la edición del libro por otro camino, habrían tenido cabida y no lo habrían tenido estas. pero todas las fotos que he puesto me gustan. es más, espero poder mantenerlo dentro de 10 años. he buscado fotos que me podrían seguir gustando dentro de 10 años. por eso el contacto del final, con esas imágenes más de moda. estoy muy contento con esas fotos, son mías, son las fotos que estoy haciendo ahora, pero no sé si podrán aguantar tan bien el tiempo. por eso incluirlas al final, en pequeño. es una especie de guiño, como si estuvieran ya fuera del libro.

p. ¿por qué crees que no aguantarán?
r.
a ver no es que sean moda, pero están ahí. y la moda, por definición, no aguanta el tiempo. no es que las fotos no aguanten, sino que no me aguanten a mí. las tengo en cuarentena, aunque hay algunas de esta época que sí las he metido dentro del libro y que creo que me aguantarán, me parecen directas, más bestias…





eat me, 2010. copyright: luis de las alas


p. ¿qué hace buena una foto?
r.
que te transmita. el problema es que no sé si que transmita a los demás o que te transmita a ti mismo. a mí me importa que me transmita.

p. ¿y en qué se nota que transmite?
r.
para mí es una sensación, una complicidad que ha habido en un momento, una mirada… no tengo una regla, ojalá tuviera una regla... creo que mirar a la gente de frente. con sus virtudes y sus horrores, pero de frente.





david lynch, parís, 2008. copyright: luis de las alas



p. ¿para qué sirve la fotografía?
r.
a mí me sirve coma una experiencia personal y un modo de vida, a los demás no lo sé. creo que es un pequeño interruptor de la memoria. como un sabor o como un olor. de repente, ves una foto de unas vacaciones y te acuerdas de que ese día hacía bueno en la playa, aunque en la foto no se vea, que tenías una novia que no está en esa foto… se ha usado mucho como acto notarial, como documento, para decir: “víctor es así”, y, venga, la foto del dni. pero luego víctor tampoco es así; cambia según la luz, según el objetivo, según el perfil, según el día… creo que la fotografía funciona más como interruptor de la memoria que como acto notarial.

p. ¿cuánto importa la técnica?
R.
importa mucho, sí. yo lo digo en clase: “yo soy un fotógrafo muy poco técnico y me salto mucho la técnica, pero la técnica hay que sabérsela”. hay que sabérsela para luego saltársela. nacho vegas, que es un cantante que a mí me gusta mucho, tiene una estrofa de una canción que dice: “para ser un buen cantante hay que desafinar”. y estoy de acuerdo en que en la fotografía hay que desafinar, pero primero hay que ser un buen cantante, saber si estás afinado.

P. ¿y es difícil aprenderlo?
R.
no, cada vez es más fácil. la tecnología nos ha ayudado muchísimo a los fotógrafos. unos están muy en contra, otros muy a favor… yo estoy súper a favor. hoy se puede hacer una buena foto con un móvil, y eso es bueno para la fotografía. no sé si es bueno para el negocio de la fotografía, pero es bueno para la fotografía. con el digital la fotografía la puede hacer mucha más gente, y eso es muy bueno y muy bonito.




ojos verdes

hay ojos verdes que son la tempestad y ojos verdes que son la calma, ojos verdes que arañan y ojos verdes que acarician. hay mujeres de las que uno se despide con ganas de escribir un poema. a joan brossa le pasó con ella:

la    jota es la jota de junio
la   u es la u de urania
la ele es la ele de lila
la  i es la i de imán
la a es la a de aurora

y no me sacaréis de esta idea

ayer, domingo 24 de noviembre, entrevista en magazine con la actriz catalana julieta serrano, que está representando en madrid el malentendido de albert camus hasta el 15 de diciembre. por motivos de espacio, opté dejar fuera las respuestas en las que recordaba su infancia y otras en las que abordaba temas más políticos. las incluyo a continuación:



p. el pasado mes de julio le rindieron homenaje en el poble sec, en barcelona.
r. sí, han puesto una placa en la escalera donde viví. al principio me daba cierto pudor, pero sí que me siento muy del poble sec. es mi barrio, el lugar donde nací y, bueno, donde viví hasta que, con 24 años, miguel narros y josé luis alonso me trajeron a madrid. aún estuve siete años yendo y viniendo, creyendo que en madrid estaba de paso…


p. ¿cómo recuerda aquella infancia? ¿tuvo una infancia feliz?
r.
pues yo la recuerdo muy feliz hasta que estalló la guerra. hacia el final de la contienda mi padre fue movilizado y no recuerdo si ya entonces se fue enfermo o volvió enfermo, pero ya estuvo enfermo toda su vida y murió a los 60 años. mi madre nos cogió a sus dos hijos y se fue a valencia, a casa de mi tía isabel, con todos los primos, y yo viví parte de la guerra, casi un año y medio, allí. para mí la huerta era la libertad. cuando volví a barcelona sentí una especie de opresión, creció en mí una especie de miedo. los primeros tiempos fueron muy agrios. había miedo, mucho miedo y mucha represión. la palabra represión yo la recuerdo con mayúsculas.


p. ¿a qué se refiere con represión? ¿en su familia hubo detenciones o alguien fue paseado?
r.
estando en valencia sí recuerdo ir con algunas primas a ver a un tío mío que estaba preso en san miguel de los reyes. en mi casa no, mi padre continuó trabajando. era administrativo en las oficinas del carrilet, lo que hoy son los ferrocarriles de la generalitat. pero sí recuerdo una frase muy característica. a veces venía y decía: “dicen que va haber otra depuración…”. mis padres se ponían amarillos y a mi hermano y a mí no nos daban ninguna explicación. había esa especie de silencio, de secretismo. ese era el clima. pero no, a mi padre no llegaron a depurarlo.


p. ¿y todo eso ha configurado su visión del mundo hoy, sus ideas políticas?
r.
hombre, yo siempre he sido de izquierdas. no sé si se puede decir exactamente qué quiere decir eso de ser de izquierdas hoy, pero no, nunca he comulgado en absoluto con nada ni nadie de la derecha. cuando estábamos en valencia vimos a los nacionales entrar por la carretera de barcelona, con los moros, y recuerdo ver a mi madre llorando. supongo que veía que la vida que había imaginado para ella y para sus hijos se desvanecía y que solo a base de mucha tenacidad y de mucho esfuerzo y sacrificio íbamos a salir adelante. mi casa fue un hogar con deseos de ir a más, pero con un nivel cultural mediano. no había muchos libros, mis padres eran unos trabajadores. y yo creo haber heredado ese espíritu de mis padres de trabajo, de honestidad, de ser leal, de ser buena persona… quizá hubo una exigencia moral, un sentido del trabajo una exigencia de perfección a veces demasiado rigurosa por parte de mis padres, y, de alguna manera, eso sé que lo tengo.
 


p. ¿le hubiese gustado nacer en otro sitio, en otro país?
r.
no. me hubiera gustado haber viajado más, pero estoy contenta de haber nacido donde he nacido. me sabe mal esa actitud que denunció machado: “españa desprecia cuanto ignora”, y lo estamos viendo en estos momentos en los que la cultura está en el tacho de la basura, como tantas otras cosas. me da pena porque me parece que es un país maravilloso, que hay una gente estupenda, pero hay una actitud retrógrada. una parte de españa está en contra de la evolución, del crecimiento de la cultura.


p. ¿sí? ¿cree que aún existe esa brecha?
r.
esa brecha existe.


p. ¿igual que en 1936?
r.
igual, yo creo, desgraciadamente.


por problemas de espacio también hubo que editar el hermoso fotomontaje que hizo sergio enríquez-nistal con la actriz en el patio de su casa. así era originalmente. el libro que sostiene, por si a alguien interesa, es dos historias nada decentes, de alan bennet.

 
 

lunes, 4 de noviembre de 2013

la gente es el paisaje

una entrada en uno de mis blogs favoritos, fueradecontextos, me sirve de excusa para hablar de uno de mis libros de viajes favoritos, blue highways.

escribe la delicada autora del mencionado blog sobre unas agendas con dos líneas para cada día en las que ir anotando poco más que miguitas de una vida. los cuadernos son una delicia, como casi todo lo que se reseña en esa bitácora. pero lo que a mí más me ha fascinado es la historia que llevó al diseñador neoyorquino jon contino a crearlos. 

al parecer, un día fue con su mujer a visitar al abuelo de ella y éste les enseñó una colección de pequeños almanaques en los que su padre había ido escribiendo día a día entre 1918 y 1953 apenas una frase, lo mismo el tiempo que había hecho que la muerte de adolf hitler.

fantaseo con la enciclopedia de ficción que una imaginación fecunda podría tejer con todos esos libritos, con esos "prototuits" que dice la mano que mece fueradecontextos. pero dudo que, con todo su encanto, las anotaciones del bisabuelo de la mujer de contino, ganen en laconismo, misterio y una no exenta de desasosiego simpleza al libro de la muerte de miss ginny.

miss ginny es uno de los personajes más singulares de blue highways. ignoro si el libro es un clásico de la literatura de viajes, aunque tampoco importa demasiado. en la portada del ejemplar que tengo yo un sello informa de que estuvo 34 semanas en la lista de libros más vendidos del new york times, pero eso debió de ser hace mucho tiempo. 

se publicó en 1982. la edición que yo manejo es algo posterior, de 1984, de bolsillo. de un tamaño parecido a los cuadernos de contino y del bisabuelo de su mujer, pero sustancialmente más grueso, 435 páginas. lo compré en un mercadillo de utrecht, en holanda. entre las hojas que amarillean como los dedos de un fumador aún hay un billete de los ferrocarriles neerlandeses. durante un tiempo lo llevaba a todas partes, hasta el punto de que mi hoy mujer me tomaba el pelo preguntándome si era la biblia.



lo escribió un tipo llamado william trogdon, que en la portada cambia su nombre por el de william least heat moon. en un plazo de nueve meses se separó de su mujer y perdió su empleo. así que decidió comprarse una furgoneta y viajar alrededor de estados unidos únicamente por carreteras secundarias. en los mapas antiguos las carreteras principales estaban pintadas en rojo y las secundarias en azul, de ahí el título del libro.

no tiene clara la ruta, va eligiendo los lugares a los que se va dirigiendo en función de lo sugerente de sus nombres o de cualquier otro capricho del azar. por el camino atraviesa paisajes espectaculares, montañas bosques, llanuras. pero la verdadera geografía de este libro son las arrugas y las voces de la gente que lo habita. trogdon rescata en bibliotecas curiosísimas anécdotas del pasado de los sitios que visita. pero ninguna supera las muestras de sabiduría popular, los trozos de poesía o los simples chispazos de humor que le van regalando el dependiente de una tienda, un fraile franciscano o unos aficionados a volar cometas.

mi actual director, miguel ángel mellado, ha repetido en más de una ocasión una frase que dice que aprendió en el ya de aquilino morcillo: "hay grandes historias hasta debajo de las piedras. pero hay que molestarse en levantarlas". y eso lo hace trogdon de maravilla. con la humildad del que no sabe adónde va ni por qué, escucha sin afectación, sin prejuicios, demostrando que la generosidad no solo consiste en saber dar, también en saber recibir y con la misma calidez y falta de pretensiones con que después nos lo relata a los demás. sin haber puesto un pie en texas, uno siente que toda la vida le lleva cortando el pelo ese barbero de la localidad de dime box que siempre hace el mismo chiste: "¿las orejas se las dejo o se las corto también?".   

pero, bueno, yo lo que quería compartir es la historia de miss ginny y su libro de la muerte. miss ginny, virginia watts, vive con su marido, thurmond watts, su hija, hilda, y su hermana, marilyn, en un pueblo llamado nameless (literalmente, sin nombre), en tennessee. durante 35 años y hasta el 1 de enero del año en que trogdon llega allí, el señor watts ha regentado una tienda que ahora ha cerrado y que se resiste a vender hasta que no encuentre a unos compradores temerosos de dios. "una pareja religiosa, gente honrada. no ateos", en sus propias palabras.

a lo largo de 20 de esos 35 años, y sin mucho que hacer en un pueblo como nameless, su esposa se ha aplicado en una minuciosa labor. pero, puesto que trogdon escribe bastante mejor, cedámosle la palabra, aunque en mi macarrónica traducción se perderá buena parte de la ternura y la autenticidad con que el autor describe el episodio. por cierto, por si alguien quiere recoger el guante, blue highways bien merece una traducción y una edición en español.

watts se fue a la parte de atrás y regresó con un enorme cuaderno de espiral que dejó sobre la mesa. la expresión le había cambiado: "el libro de la muerte de miss ginny".

el asunto me sorprendió. ¿se suponía que yo debía firmar en él? lo abrió, pero no dijo nada. había un montón de nombres escritos a boli con una caligrafía ordenada pero tan fuerte que había arrugado el papel. los nombres se apilaban cronológicamente: había esposas, abuelos, un recién nacido, parientes, amigos cercanos, simples conocidos... nombres y más nombres. y después de cada uno de ellos una fecha, el día en que para ellos lo desconocido se volvió conocido. la última entrada llevaba fecha de ayer.

"lleva 20 años escribiéndolo. todos los días escucha el parte del hospital en la radio y anota los nombres. a veces viene gente a comprobar alguna fecha. o simplemente a ojearlo, como si fuera un álbum".

hilda dijo: "como san pedro inscribiendo los nombres en las puertas del cielo".

el relato podría acabar ahí, en lo más alto, pero no. después de echar un vistazo al libro de la muerte y de continuar charlando compartiendo un refresco, trogdon y los watts se despiden con un diálogo impagable:

-¿y hacia dónde se dirige ahora?
-no lo sé.
-entonces no se puede perder.

adjunto una foto de los watts a la puerta de su tienda hecha por trogdon. la reproducción es pésima, pero me parece una palpable demostración de que la gente es el paisaje. de izquierda a derecha, marilyn, thurmond, la incomparable miss ginny y hilda. el personajillo que se ve en el póster de la ventana, por cierto, es el futuro vicepresidente de eeuu al gore, a la sazón senador por el estado de tennessee.

 

lunes, 14 de octubre de 2013

redactores y fotógrafos (robert capa I)

reportaje sobre robert capa en el magazine de el mundo de ayer. el próximo 22 de octubre se cumplirán 100 años del nacimiento en budapest del que posiblemente sea el mejor fotógrafo de guerra de todos los tiempos. pero también fue un gran narrador, un excelente contador de historias. no sin razón decían en la facultad que los mejores reportajes surgen cuando el redactor piensa como un fotógrafo y el fotógrafo como un redactor.

su libro de andanzas en la II guerra mundial, ligeramente desenfocado (ed. la fábrica, 2009), concebido con el propósito principal de servir de base a un guion cinematográfico que no acabó llegando nunca, es terriblemente entretenido. y richard whelan comenta en su biografía (ed. aldeasa, 2003) que antes de la guerra civil española capa había escrito tres capítulos de una novela y que en los años 50, antes de morir, veía su futuro como escritor más que como fotógrafo. es bastante conocido su retrato metido en la bañera leyendo una novela de george simenon, obra de myron davis.

en su libro, whelan abunda en muchas de esas anécdotas que, reales o inventadas, y propaladas por él mismo en esa lengua que sus amigos decían que no era inglés sino capanés ("habla siete idiomas, los siete mal", comentó de él ernest hemingway), contribuyeron a forjar la leyenda capa. mi favorita, no demasiado conocida ni demasiado espectacular, pero que revela poderosamente esa prodigiosa capacidad narrativa, es la de aquella tarde, en sus días berlineses, cuando aún era bandi, endre friedmann (no friedman como por error he escrito en el reportaje de magazine), en que dudó si gastar sus últimos marcos en pasar la tarde con una bella prostituta de la que andaba medio enamorado o en unos zapatos nuevos. 

la copio tal cual la recoge whelan:

"Eva Besnyö, horrorizada ante el ambiente reinante en Berlín, decidió pasar el verano en Hungría; por las mismas fechas, György Kepes cayó gravemente enfermo y volvió a su casa de Transilvania para recuperarse. Bandi se sentía cada vez más solo en una ciudad crecientemente hostil, y buscó consuelo en una prostituta a la que había visto por primera vez el día en que empezó a trabajar en Dephot. Tal como contó la historia más tarde (sin duda adornándola un poco), aquella mañana ventosa y gris iba corriendo al trabajo para no llegar tarde, cuando vio una bella mujer, con melena rubia hasta los hombros y un elegante y sencillo vestido gris, en la esquina de la entrada de la oficina de Dephot. Se parecía más a Greta Garbo que a una prostituta callejera. "De pronto -cuenta Capa- Berlín parecía un lugar agradable". Por desgracia, la mujer era lo que parecía. Sus servicios costaban cinco marcos, y ella enseguida se dio cuenta de que aquel muchacho, con su rebelde mata de pelo negro azabache, su manoseada chaqueta de cuero y sus raídos pantalones bombachos, ni siquiera tenía esa pequeña suma de dinero. Convertido en un pobre, Bandi había perdido rápidamente su aspecto de joven pulcro y bien vestido.

Impertérrito, siguió fantaseando con la mujer de la esquina. Aunque sabía perfectamente que era una prostituta, estaba convencido de poder hallar la felicidad en sus brazos. La convirtió en el símbolo de todos sus deseos. Y para tenerla -aunque sólo fuera unos minutos- sólo necesitaba cinco marcos. ¡Cinco marcos!

[...] Afortunadamente, un día recibió una carta certificada de sus dos tías de Nueva York. En su interior había, como un regalo del cielo, dos billetes de diez dólares que Bandi cambió inmediatamente por ochenta marcos. Se sintió, de repente, como un millonario.

[...] Tras haber tirado por la borda cincuenta y cinco marcos, Bandi decidió sacar el mayor partido posible de lo que le quedaba. Se gastaría quince marcos en mejorar su aspecto y cinco en amor, y guardaría los cinco restantes. Lo primero que hizo fue reemplazar sus raídos bombachos por unos pantalones de franela gris. Después fue a unos baños públicos y se puso una hora en remojo en agua caliente, hasta que por fin sintió que estaba limpio. A continuación visitó la barbería y se cortó el pelo. Sus compañeros del trabajo se quedaron tan impresionados al ver entrar en Dephot al nuevo Bandi horas más tarde, que no se atrevieron a enviarle a ningún recado ese día, y cuando pidió permiso para marcharse a las cinco y media, nadie puso ninguna pega.

Había pasado todo el día trabajando en el cuarto oscuro, imaginando las cosas románticas que le iba a decir a la chica de sus sueños, por fin a su alcance. ¿Lo reconocería ella? La ansiedad exacerbaba su nerviosismo. A las cinco y media, salió de la oficina, bajó corriendo las escaleras, atravesó el portal y se acercó a la esquina. Ella no estaba.

La chica llevaba seis meses rondando aquella esquina, con buen tiempo o con mal tiempo y a todas horas. Y ahora que había ido a buscarla, se había marchado. Sin acabar de creérselo, echó un vistazo a un reloj que había al otro lado de la calle. ¿Dónde podría estar? A lo mejor estaba en el café. Al volverse de nuevo, se fijó en el escaparate de una zapatería, donde un par de zapatos marrones de piel, muy elegantes y aparentemente confortables, captaron su atención. Miró sus viejas y agujereadas botas de montaña, miró los elegantes zapatos del escaparate, y se dijo a sí mismo: "Seguro que irían muy bien con mis nuevos pantalones".

A las seis de la tarde, justo antes de que cerrara la zapatería, Bandi echó una última ojeada a la calle para ver si su chica había vuelto y entró a comprarse los zapatos, que le costaron nueve marcos y medio. Le quedaban cincuenta pfennings en el bolsillo. Al salir de la tienda, echó de nuevo un vistazo al escaparate para reafirmarse en su elección. Y entonces vio el reflejo de la muchacha en el cristal. Había vuelto a su puesto de trabajo. Bandi se volvió hacia ella y ella le miró y sonrió. Se quedó mirándola un momento, y después echó a correr".


miércoles, 21 de agosto de 2013

el indio del señor molina

el próximo domingo 25 de agosto en magazine de el mundo, entrevista en la sección del objeto con césar antonio molina, escritor, periodista, director de la casa del lector y exministro de cultura. posa con el muñeco de un indio que le regalaron sus padres cuando tenía meses y que le ha acompañado durante toda su vida.

es complejo definir la relación que mantiene con ese indio de rostro aniñado y creo que la entrevista fracasa en el intento de explicarla. no es un juguete, nunca lo fue, no le dejaron jugar con él. se diría que es un vínculo más forjado sobre ideas que sobre sentimientos, más literario que emocional, ligeramente distante y, sin embargo, tan sólido que su hija ya ha recibido el encargo de velar por él cuando molina no esté para hacerlo. no quiso sujetarlo entre las manos para la foto. ana maría matute también conserva un muñeco desde la infancia, pero lo suyo parece distinto. bueno, casi todo en ana maría matute parece distinto.  

el hoy director de la casa del lector, que también lo fue del instituto cervantes, escribió sobre el indio en las primeras líneas de esperando a los años que no vuelven (ed. destino, 2007). no tenía ningún ejemplar que nos pudiera dedicar, pero tuvo el detalle de mandar las dos primeras páginas escaneadas días después de que le visitáramos en un pequeño y silente pueblo de lo que llaman la alcarria madrileña.

aquí quedan adjuntas  por ver si arrojan algo más de luz.






martes, 2 de julio de 2013

dolorida anatomía (de grey)

continuando con la serie de historietas surgidas en torno a la desaparecida sección "la horma de mis zapatos" del magazine de el mundo, javier caballero, quien siempre consigue estar a la altura de su apellido, remite la siguiente remembranza de su entrevista con el actor patrick dempsey, el doctor sheperd de la serie anatomía de grey. nunca este blog estuvo tan bien escrito.




Mi dolorida anatomía (de Grey)

Para una mujer que acaba de pisar los 50 y cuya mayor fuerza ahorrada en los brazos ha sido teclear y pasar las páginas de libros de traducción, aquella fue una soberana hostia. Aterrizó su puño en mi antebrazo cual vacuna del tétano. Contundente. Seco. Dolor persistente que se ancla en la moya. Menuda coz me propinó la tía de mi novia. Y todo por contarle que esa semana había entrevistado a Patrick Dempsey (el doctor Sheperd de su adorada Anatomía de Grey)... y no me la había llevado conmigo de estrangis para que ella me tradujera y, de paso, su boca anegara de babas la finca donde se llevó a cabo aquel face to face. Cuando se tiene la ¿suerte? de semi-entrevistar a una superestrella de Hollywood, cierto entorno groupie cree que el reportero de turno debe trasladar al astro la mitomanía de algún pariente, amigo, conocido o arrimado. "Que te firme" "Con cariño". "Que te diga cómo acaba con Meredith". ¿Es tan mono como en la tele? "Que te diga a quién va fichar el Barcelona para sustituir a Alexis..." y así. 

La comitiva que trajo al susodicho Sheperd levantó más polvo por la carretera que el destierro del Cid. Claro, venían de probar los Subaru out back para que el colega (spot mediante) hiciera unos trompos y tirara de freno de mano por carreteras toledanas. En aquella finca de Milana Bonita nos tocó esperar al gran De las Alas (fotógrafo) y a mí unas cuantas bandejas de canapés. "Los de Gente de la Primera cadena y luego vosotros". "Ahora está con Telecinco". "Se prepara y viene". Las chicas de Globally son un encantador catálogo de excusas. También de exigencias. Nada de preguntas sobre vida privada, sexo, política, religión, terrorismo, blablabla. "Y en la foto que se vea bien Subaru ¿eh?". Qué sí, chata, lo que tú digas. Tanto, tanto se demoró el protagonista que uno olvida la razón por la que está allí y empieza a pensar en si descongelar o no unos filetes para mañana. Al fin. Nuestro turno.El papel siempre el último. Mientras me respondía a cuestiones totalmente olvidables e innecesarias, me sonreí por dentro imaginándome en el videoclub Hollywood (hoy bar) a dos manzanas de mi casa para pillar alguna peli teenager con él y con Molly Ringwald como protagonistas.


Hay que joderse. El adolescente patito feo se había convertido en un millonario cisne de bata blanca volando desde Seattle y que anunciaba cremas de la cara para cuarentañeros. Olé su MIR. Un tipo majete a cuyo rebufo iban no menos de 15 personas, entre ellas, el impertérrito peluquero jamaicano que sólo se ponía en acción para atusar a Dempsey su tupida cabellera. Gran curro el suyo. Cada vez que aterrizó en Divinity y pasan viejos capítulos de Anatomía de Grey recuerdo al silencioso e inmóvil atusador rastafari. Y también me sobreviene un dolor al antebrazo como un eco, como un flashback, como la punzada de la fama. ¿Me pongo hielo, doctor Sheperd?

la señora solomont

leo en el país del viernes 28 de junio que toca relevo en la embajada de eeuu en madrid. si el senado de eeuu da luz verde a la propuesta de barack obama, un directivo de la cadena de televisión hbo casado con un decorador ocupará en breve el cargo, pero alan d. solomont, empresario que hizo fortuna en el sector de la atención geriátrica y generoso contribuyente a las campañas demócratas, y su esposa, susan solomont, se han vuelto a boston.

contento estará el señor solomont, al menos, por poder volver semanalmente a fenway park a ver jugar a sus adorados red sox. el embajador conservaba con orgullo en la legación una foto en la que se le veía efectuar el saque de honor en un partido del histórico equipo de béisbol de massachusetts ataviado con una camiseta de la selección española de fútbol.

con motivo de la partida, el periódico madrileño entrevistaba a susan solomont. y acompañaba la entrevista con una foto de la esposa del embajador vestida de rojo en la que podría parecer la perfecta ama de casa americana, tan hábil para cocinar una tarta de manzana como para cumplimentar a un invitado. pero que nadie se engañe. la señora solomont es hippy. pero hippy, hippy. o al menos lo fue.


el fotógrafo antonio heredia y yo tuvimos ocasión de hacerle la entrevista de los zapatos a mr. solomont para un especial de magazine sobre nueva york y el décimo aniversario del atentado contra las torres gemelas. fue en agosto de 2011. aquel año el otoño debió de llegar antes a madrid, porque en el jardín de la embajada, accediendo desde el paseo de castellana, ya había algunas castañas caídas.

casi nada más llegar, la señora solomont entró a la sala donde esperábamos y nos saludó solícitamente. poco después vino el embajador, ella se retiró y procedimos a la entrevista. hablamos del 11-s, de eeuu, de nueva york, de españa, de obama y luego le pasamos el interrogatorio que solíamos pasar a todos los entrevistados con preguntas tomadas al asalto del manido cuestionario proust.

en esas estábamos cuando llegamos a la facilona "una locura que hizo por amor" y el señor solomont soltó sin pensárselo: "casarme con una deadhead". ¡¡¡una deadhead!!! el término hace referencia a the grateful dead, la banda hippy, contracultural, sesentayochista y lisérgica por excelencia. el grupo que amenizaba los saraos montados por el escritor ken kessey para experimentar con lsd y volar mucho más alto del nido del cuco en su granja de california o que, cuenta la leyenda, sugirió a los rolling stones que contrataran a los ángeles del infierno para hacerse cargo de la seguridad en el festival de altamont, con los trágicos resultados (cuatro muertos) conocidos. se puede conocer a the grateful dead, te pueden gustar the grateful dead, se puede ser seguidor de the grateful dead y luego están los deadheads. hay un fan de pearl jam que va a todos los conciertos del grupo en una gira, hay un fan de madonna que se sabe el nombre de todos los chicos de la clase de ciccione de tercero de primaria, hay un fan de joy division que se hace cortes en el brazo con la letra de love will tear us apart... pues bien, los deadheads son como cada uno de esos fans, pero mil juntos y los mil a la vez. los deadheads son al rock lo que los aficionados al betis son al fútbol. y susan solomont es una deadhead, o eso dice su marido.


la cosa no terminó ahí. cuando le preguntamos al embajador cuál era su posesión más valiosa, contestó: "una carta de ernest hemingway en la que se quejaba de lo mala que era la adaptación al cine de por quién doblan las campanas". y añadió: "no me extraña que se quejara". ante mi interés, me dijo: "si quiere, cuando acabemos se la enseño". seguimos con la entrevista, hicimos la foto y nos estábamos despidiendo cuando solomont comentó: "por cierto, ¿no quería ver la carta de hemingway?".
la tenía enmarcada y colgada en una de las estancias privadas de la embajada, pero, en lugar de ir a por ella y traerla o mandar a alguien, nos condujo hasta allí. era una carta mecanografiada y firmada por el autor de el viejo y el mar. interesante, pero no tanto como las fotos que había en el pasillo. entre ellas una de la gira rolling thunder review de bob dylan. "a esa le tengo mucho cariño, porque en ese concierto de la gira en concreto estuvimos susan y yo". 

o sea, que la hippy no era solo susan... de hecho, solomont nos había contado que su primera visita a españa fue durante un viaje en furgoneta volkswagen cruzando europa rumbo a marruecos. ya saben, el marrakesh express de crosby, stills & nash, el tánger de paul bowles... en ese viaje solomont pasó la nochevieja en la puerta del sol.

pero la instantánea que más llamó mi atención fue una en la que aparecía allen ginsberg. sí, el de poemas como aullido o américaefectivamente, durante tres años, entre 2010 y 2013, en la embajada de eeuu en madrid ha colgado la foto de un señor que escribió:

américa te lo he dado todo y ahora no soy nada.
américa, dos dólares y veintisiete centavos 17 de enero de 1956.
no puedo soportar mi mente.
américa ¿cuándo acabaremos la guerra humana?
métete tu bomba atómica en el culo.
no me encuentro bien no me molestes.

mola. ¿que no?