una entrada en uno de mis blogs favoritos, fueradecontextos, me sirve de excusa para hablar de uno de mis libros de viajes favoritos, blue highways.
escribe la delicada autora del mencionado blog sobre unas agendas con dos líneas para cada día en las que ir anotando poco más que miguitas de una vida. los cuadernos son una delicia, como casi todo lo que se reseña en esa bitácora. pero lo que a mí más me ha fascinado es la historia que llevó al diseñador neoyorquino jon contino a crearlos.
al parecer, un día fue con su mujer a visitar al abuelo de ella y éste les enseñó una colección de pequeños almanaques en los que su padre había ido escribiendo día a día entre 1918 y 1953 apenas una frase, lo mismo el tiempo que había hecho que la muerte de adolf hitler.
fantaseo con la enciclopedia de ficción que una imaginación fecunda podría tejer con todos esos libritos, con esos "prototuits" que dice la mano que mece fueradecontextos. pero dudo que, con todo su encanto, las anotaciones del bisabuelo de la mujer de contino, ganen en laconismo, misterio y una no exenta de desasosiego simpleza al libro de la muerte de miss ginny.
miss ginny es uno de los personajes más singulares de blue highways. ignoro si el libro es un clásico de la literatura de viajes, aunque tampoco importa demasiado. en la portada del ejemplar que tengo yo un sello informa de que estuvo 34 semanas en la lista de libros más vendidos del new york times, pero eso debió de ser hace mucho tiempo.
se publicó en 1982. la edición que yo manejo es algo posterior, de 1984, de bolsillo. de un tamaño parecido a los cuadernos de contino y del bisabuelo de su mujer, pero sustancialmente más grueso, 435 páginas. lo compré en un mercadillo de utrecht, en holanda. entre las hojas que amarillean como los dedos de un fumador aún hay un billete de los ferrocarriles neerlandeses. durante un tiempo lo llevaba a todas partes, hasta el punto de que mi hoy mujer me tomaba el pelo preguntándome si era la biblia.
lo escribió un tipo llamado william trogdon, que en la portada cambia su nombre por el de william least heat moon. en un plazo de nueve meses se separó de su mujer y perdió su empleo. así que decidió comprarse una furgoneta y viajar alrededor de estados unidos únicamente por carreteras secundarias. en los mapas antiguos las carreteras principales estaban pintadas en rojo y las secundarias en azul, de ahí el título del libro.
no tiene clara la ruta, va eligiendo los lugares a los que se va dirigiendo en función de lo sugerente de sus nombres o de cualquier otro capricho del azar. por el camino atraviesa paisajes espectaculares, montañas bosques, llanuras. pero la verdadera geografía de este libro son las arrugas y las voces de la gente que lo habita. trogdon rescata en bibliotecas curiosísimas anécdotas del pasado de los sitios que visita. pero ninguna supera las muestras de sabiduría popular, los trozos de poesía o los simples chispazos de humor que le van regalando el dependiente de una tienda, un fraile franciscano o unos aficionados a volar cometas.
mi actual director, miguel ángel mellado, ha repetido en más de una ocasión una frase que dice que aprendió en el ya de aquilino morcillo: "hay grandes historias hasta debajo de las piedras. pero hay que molestarse en levantarlas". y eso lo hace trogdon de maravilla. con la humildad del que no sabe adónde va ni por qué, escucha sin afectación, sin prejuicios, demostrando que la generosidad no solo consiste en saber dar, también en saber recibir y con la misma calidez y falta de pretensiones con que después nos lo relata a los demás. sin haber puesto un pie en texas, uno siente que toda la vida le lleva cortando el pelo ese barbero de la localidad de dime box que siempre hace el mismo chiste: "¿las orejas se las dejo o se las corto también?".
pero, bueno, yo lo que quería compartir es la historia de miss ginny y su libro de la muerte. miss ginny, virginia watts, vive con su marido, thurmond watts, su hija, hilda, y su hermana, marilyn, en un pueblo llamado nameless (literalmente, sin nombre), en tennessee. durante 35 años y hasta el 1 de enero del año en que trogdon llega allí, el señor watts ha regentado una tienda que ahora ha cerrado y que se resiste a vender hasta que no encuentre a unos compradores temerosos de dios. "una pareja religiosa, gente honrada. no ateos", en sus propias palabras.
a lo largo de 20 de esos 35 años, y sin mucho que hacer en un pueblo como nameless, su esposa se ha aplicado en una minuciosa labor. pero, puesto que trogdon escribe bastante mejor, cedámosle la palabra, aunque en mi macarrónica traducción se perderá buena parte de la ternura y la autenticidad con que el autor describe el episodio. por cierto, por si alguien quiere recoger el guante, blue highways bien merece una traducción y una edición en español.
watts se fue a la parte de atrás y regresó con un enorme cuaderno de espiral que dejó sobre la mesa. la expresión le había cambiado: "el libro de la muerte de miss ginny".
el asunto me sorprendió. ¿se suponía que yo debía firmar en él? lo abrió, pero no dijo nada. había un montón de nombres escritos a boli con una caligrafía ordenada pero tan fuerte que había arrugado el papel. los nombres se apilaban cronológicamente: había esposas, abuelos, un recién nacido, parientes, amigos cercanos, simples conocidos... nombres y más nombres. y después de cada uno de ellos una fecha, el día en que para ellos lo desconocido se volvió conocido. la última entrada llevaba fecha de ayer.
"lleva 20 años escribiéndolo. todos los días escucha el parte del hospital en la radio y anota los nombres. a veces viene gente a comprobar alguna fecha. o simplemente a ojearlo, como si fuera un álbum".
hilda dijo: "como san pedro inscribiendo los nombres en las puertas del cielo".
el relato podría acabar ahí, en lo más alto, pero no. después de echar un vistazo al libro de la muerte y de continuar charlando compartiendo un refresco, trogdon y los watts se despiden con un diálogo impagable:
-¿y hacia dónde se dirige ahora?
-no lo sé.
-entonces no se puede perder.
adjunto una foto de los watts a la puerta de su tienda hecha por trogdon. la reproducción es pésima, pero me parece una palpable demostración de que la gente es el paisaje. de izquierda a derecha, marilyn, thurmond, la incomparable miss ginny y hilda. el personajillo que se ve en el póster de la ventana, por cierto, es el futuro vicepresidente de eeuu al gore, a la sazón senador por el estado de tennessee.
15 años trabajando en un periódico me han demostrado que el papel no lo aguanta todo. por falta de espacio, porque resultan demasiado anecdóticas o porque no vienen al caso, algunas historias que merecen ser contadas se quedan fuera. aquí pretendo darles salida. si te gusta el pop, esto serían las caras b; si te gustan los pinball, la bola extra; si te gusta el fútbol... si te gusta el fútbol, es posible que no te guste este blog. o a lo mejor sí.
lunes, 4 de noviembre de 2013
lunes, 14 de octubre de 2013
redactores y fotógrafos (robert capa I)
reportaje sobre robert capa en el magazine de el mundo de ayer. el próximo 22 de octubre se cumplirán 100 años del nacimiento en budapest del que posiblemente sea el mejor fotógrafo de guerra de todos los tiempos. pero también fue un gran narrador, un excelente contador de historias. no sin razón decían en la facultad que los mejores reportajes surgen cuando el redactor piensa como un fotógrafo y el fotógrafo como un redactor.
su libro de andanzas en la II guerra mundial, ligeramente desenfocado (ed. la fábrica, 2009), concebido con el propósito principal de servir de base a un guion cinematográfico que no acabó llegando nunca, es terriblemente entretenido. y richard whelan comenta en su biografía (ed. aldeasa, 2003) que antes de la guerra civil española capa había escrito tres capítulos de una novela y que en los años 50, antes de morir, veía su futuro como escritor más que como fotógrafo. es bastante conocido su retrato metido en la bañera leyendo una novela de george simenon, obra de myron davis.
en su libro, whelan abunda en muchas de esas anécdotas que, reales o inventadas, y propaladas por él mismo en esa lengua que sus amigos decían que no era inglés sino capanés ("habla siete idiomas, los siete mal", comentó de él ernest hemingway), contribuyeron a forjar la leyenda capa. mi favorita, no demasiado conocida ni demasiado espectacular, pero que revela poderosamente esa prodigiosa capacidad narrativa, es la de aquella tarde, en sus días berlineses, cuando aún era bandi, endre friedmann (no friedman como por error he escrito en el reportaje de magazine), en que dudó si gastar sus últimos marcos en pasar la tarde con una bella prostituta de la que andaba medio enamorado o en unos zapatos nuevos.
la copio tal cual la recoge whelan:
"Eva Besnyö, horrorizada ante el ambiente reinante en Berlín, decidió pasar el verano en Hungría; por las mismas fechas, György Kepes cayó gravemente enfermo y volvió a su casa de Transilvania para recuperarse. Bandi se sentía cada vez más solo en una ciudad crecientemente hostil, y buscó consuelo en una prostituta a la que había visto por primera vez el día en que empezó a trabajar en Dephot. Tal como contó la historia más tarde (sin duda adornándola un poco), aquella mañana ventosa y gris iba corriendo al trabajo para no llegar tarde, cuando vio una bella mujer, con melena rubia hasta los hombros y un elegante y sencillo vestido gris, en la esquina de la entrada de la oficina de Dephot. Se parecía más a Greta Garbo que a una prostituta callejera. "De pronto -cuenta Capa- Berlín parecía un lugar agradable". Por desgracia, la mujer era lo que parecía. Sus servicios costaban cinco marcos, y ella enseguida se dio cuenta de que aquel muchacho, con su rebelde mata de pelo negro azabache, su manoseada chaqueta de cuero y sus raídos pantalones bombachos, ni siquiera tenía esa pequeña suma de dinero. Convertido en un pobre, Bandi había perdido rápidamente su aspecto de joven pulcro y bien vestido.
Impertérrito, siguió fantaseando con la mujer de la esquina. Aunque sabía perfectamente que era una prostituta, estaba convencido de poder hallar la felicidad en sus brazos. La convirtió en el símbolo de todos sus deseos. Y para tenerla -aunque sólo fuera unos minutos- sólo necesitaba cinco marcos. ¡Cinco marcos!
[...] Afortunadamente, un día recibió una carta certificada de sus dos tías de Nueva York. En su interior había, como un regalo del cielo, dos billetes de diez dólares que Bandi cambió inmediatamente por ochenta marcos. Se sintió, de repente, como un millonario.
[...] Tras haber tirado por la borda cincuenta y cinco marcos, Bandi decidió sacar el mayor partido posible de lo que le quedaba. Se gastaría quince marcos en mejorar su aspecto y cinco en amor, y guardaría los cinco restantes. Lo primero que hizo fue reemplazar sus raídos bombachos por unos pantalones de franela gris. Después fue a unos baños públicos y se puso una hora en remojo en agua caliente, hasta que por fin sintió que estaba limpio. A continuación visitó la barbería y se cortó el pelo. Sus compañeros del trabajo se quedaron tan impresionados al ver entrar en Dephot al nuevo Bandi horas más tarde, que no se atrevieron a enviarle a ningún recado ese día, y cuando pidió permiso para marcharse a las cinco y media, nadie puso ninguna pega.
Había pasado todo el día trabajando en el cuarto oscuro, imaginando las cosas románticas que le iba a decir a la chica de sus sueños, por fin a su alcance. ¿Lo reconocería ella? La ansiedad exacerbaba su nerviosismo. A las cinco y media, salió de la oficina, bajó corriendo las escaleras, atravesó el portal y se acercó a la esquina. Ella no estaba.
La chica llevaba seis meses rondando aquella esquina, con buen tiempo o con mal tiempo y a todas horas. Y ahora que había ido a buscarla, se había marchado. Sin acabar de creérselo, echó un vistazo a un reloj que había al otro lado de la calle. ¿Dónde podría estar? A lo mejor estaba en el café. Al volverse de nuevo, se fijó en el escaparate de una zapatería, donde un par de zapatos marrones de piel, muy elegantes y aparentemente confortables, captaron su atención. Miró sus viejas y agujereadas botas de montaña, miró los elegantes zapatos del escaparate, y se dijo a sí mismo: "Seguro que irían muy bien con mis nuevos pantalones".
A las seis de la tarde, justo antes de que cerrara la zapatería, Bandi echó una última ojeada a la calle para ver si su chica había vuelto y entró a comprarse los zapatos, que le costaron nueve marcos y medio. Le quedaban cincuenta pfennings en el bolsillo. Al salir de la tienda, echó de nuevo un vistazo al escaparate para reafirmarse en su elección. Y entonces vio el reflejo de la muchacha en el cristal. Había vuelto a su puesto de trabajo. Bandi se volvió hacia ella y ella le miró y sonrió. Se quedó mirándola un momento, y después echó a correr".
su libro de andanzas en la II guerra mundial, ligeramente desenfocado (ed. la fábrica, 2009), concebido con el propósito principal de servir de base a un guion cinematográfico que no acabó llegando nunca, es terriblemente entretenido. y richard whelan comenta en su biografía (ed. aldeasa, 2003) que antes de la guerra civil española capa había escrito tres capítulos de una novela y que en los años 50, antes de morir, veía su futuro como escritor más que como fotógrafo. es bastante conocido su retrato metido en la bañera leyendo una novela de george simenon, obra de myron davis.
en su libro, whelan abunda en muchas de esas anécdotas que, reales o inventadas, y propaladas por él mismo en esa lengua que sus amigos decían que no era inglés sino capanés ("habla siete idiomas, los siete mal", comentó de él ernest hemingway), contribuyeron a forjar la leyenda capa. mi favorita, no demasiado conocida ni demasiado espectacular, pero que revela poderosamente esa prodigiosa capacidad narrativa, es la de aquella tarde, en sus días berlineses, cuando aún era bandi, endre friedmann (no friedman como por error he escrito en el reportaje de magazine), en que dudó si gastar sus últimos marcos en pasar la tarde con una bella prostituta de la que andaba medio enamorado o en unos zapatos nuevos.
la copio tal cual la recoge whelan:
"Eva Besnyö, horrorizada ante el ambiente reinante en Berlín, decidió pasar el verano en Hungría; por las mismas fechas, György Kepes cayó gravemente enfermo y volvió a su casa de Transilvania para recuperarse. Bandi se sentía cada vez más solo en una ciudad crecientemente hostil, y buscó consuelo en una prostituta a la que había visto por primera vez el día en que empezó a trabajar en Dephot. Tal como contó la historia más tarde (sin duda adornándola un poco), aquella mañana ventosa y gris iba corriendo al trabajo para no llegar tarde, cuando vio una bella mujer, con melena rubia hasta los hombros y un elegante y sencillo vestido gris, en la esquina de la entrada de la oficina de Dephot. Se parecía más a Greta Garbo que a una prostituta callejera. "De pronto -cuenta Capa- Berlín parecía un lugar agradable". Por desgracia, la mujer era lo que parecía. Sus servicios costaban cinco marcos, y ella enseguida se dio cuenta de que aquel muchacho, con su rebelde mata de pelo negro azabache, su manoseada chaqueta de cuero y sus raídos pantalones bombachos, ni siquiera tenía esa pequeña suma de dinero. Convertido en un pobre, Bandi había perdido rápidamente su aspecto de joven pulcro y bien vestido.
Impertérrito, siguió fantaseando con la mujer de la esquina. Aunque sabía perfectamente que era una prostituta, estaba convencido de poder hallar la felicidad en sus brazos. La convirtió en el símbolo de todos sus deseos. Y para tenerla -aunque sólo fuera unos minutos- sólo necesitaba cinco marcos. ¡Cinco marcos!
[...] Afortunadamente, un día recibió una carta certificada de sus dos tías de Nueva York. En su interior había, como un regalo del cielo, dos billetes de diez dólares que Bandi cambió inmediatamente por ochenta marcos. Se sintió, de repente, como un millonario.
[...] Tras haber tirado por la borda cincuenta y cinco marcos, Bandi decidió sacar el mayor partido posible de lo que le quedaba. Se gastaría quince marcos en mejorar su aspecto y cinco en amor, y guardaría los cinco restantes. Lo primero que hizo fue reemplazar sus raídos bombachos por unos pantalones de franela gris. Después fue a unos baños públicos y se puso una hora en remojo en agua caliente, hasta que por fin sintió que estaba limpio. A continuación visitó la barbería y se cortó el pelo. Sus compañeros del trabajo se quedaron tan impresionados al ver entrar en Dephot al nuevo Bandi horas más tarde, que no se atrevieron a enviarle a ningún recado ese día, y cuando pidió permiso para marcharse a las cinco y media, nadie puso ninguna pega.
Había pasado todo el día trabajando en el cuarto oscuro, imaginando las cosas románticas que le iba a decir a la chica de sus sueños, por fin a su alcance. ¿Lo reconocería ella? La ansiedad exacerbaba su nerviosismo. A las cinco y media, salió de la oficina, bajó corriendo las escaleras, atravesó el portal y se acercó a la esquina. Ella no estaba.
La chica llevaba seis meses rondando aquella esquina, con buen tiempo o con mal tiempo y a todas horas. Y ahora que había ido a buscarla, se había marchado. Sin acabar de creérselo, echó un vistazo a un reloj que había al otro lado de la calle. ¿Dónde podría estar? A lo mejor estaba en el café. Al volverse de nuevo, se fijó en el escaparate de una zapatería, donde un par de zapatos marrones de piel, muy elegantes y aparentemente confortables, captaron su atención. Miró sus viejas y agujereadas botas de montaña, miró los elegantes zapatos del escaparate, y se dijo a sí mismo: "Seguro que irían muy bien con mis nuevos pantalones".
A las seis de la tarde, justo antes de que cerrara la zapatería, Bandi echó una última ojeada a la calle para ver si su chica había vuelto y entró a comprarse los zapatos, que le costaron nueve marcos y medio. Le quedaban cincuenta pfennings en el bolsillo. Al salir de la tienda, echó de nuevo un vistazo al escaparate para reafirmarse en su elección. Y entonces vio el reflejo de la muchacha en el cristal. Había vuelto a su puesto de trabajo. Bandi se volvió hacia ella y ella le miró y sonrió. Se quedó mirándola un momento, y después echó a correr".
miércoles, 21 de agosto de 2013
el indio del señor molina
el próximo domingo 25 de agosto en magazine de el mundo, entrevista en la sección del objeto con césar antonio molina, escritor, periodista, director de la casa del lector y exministro de cultura. posa con el muñeco de un indio que le regalaron sus padres cuando tenía meses y que le ha acompañado durante toda su vida.
es complejo definir la relación que mantiene con ese indio de rostro aniñado y creo que la entrevista fracasa en el intento de explicarla. no es un juguete, nunca lo fue, no le dejaron jugar con él. se diría que es un vínculo más forjado sobre ideas que sobre sentimientos, más literario que emocional, ligeramente distante y, sin embargo, tan sólido que su hija ya ha recibido el encargo de velar por él cuando molina no esté para hacerlo. no quiso sujetarlo entre las manos para la foto. ana maría matute también conserva un muñeco desde la infancia, pero lo suyo parece distinto. bueno, casi todo en ana maría matute parece distinto.
el hoy director de la casa del lector, que también lo fue del instituto cervantes, escribió sobre el indio en las primeras líneas de esperando a los años que no vuelven (ed. destino, 2007). no tenía ningún ejemplar que nos pudiera dedicar, pero tuvo el detalle de mandar las dos primeras páginas escaneadas días después de que le visitáramos en un pequeño y silente pueblo de lo que llaman la alcarria madrileña.
aquí quedan adjuntas por ver si arrojan algo más de luz.
martes, 2 de julio de 2013
dolorida anatomía (de grey)
continuando con la serie de historietas surgidas en torno a la desaparecida sección "la horma de mis zapatos" del magazine de el mundo, javier caballero, quien siempre consigue estar a la altura de su apellido, remite la siguiente remembranza de su entrevista con el actor patrick dempsey, el doctor sheperd de la serie anatomía de grey. nunca este blog estuvo tan bien escrito.
Mi dolorida anatomía (de Grey)
Mi dolorida anatomía (de Grey)
Para una mujer que acaba de pisar los 50 y cuya mayor fuerza ahorrada en los brazos ha sido teclear y pasar las páginas de libros de traducción, aquella fue una soberana hostia. Aterrizó su puño en mi antebrazo cual vacuna del tétano. Contundente. Seco. Dolor persistente que se ancla en la moya. Menuda coz me propinó la tía de mi novia. Y todo por contarle que esa semana había entrevistado a Patrick Dempsey (el doctor Sheperd de su adorada Anatomía de Grey)... y no me la había llevado conmigo de estrangis para que ella me tradujera y, de paso, su boca anegara de babas la finca donde se llevó a cabo aquel face to face. Cuando se tiene la ¿suerte? de semi-entrevistar a una superestrella de Hollywood, cierto entorno groupie cree que el reportero de turno debe trasladar al astro la mitomanía de algún pariente, amigo, conocido o arrimado. "Que te firme" "Con cariño". "Que te diga cómo acaba con Meredith". ¿Es tan mono como en la tele? "Que te diga a quién va fichar el Barcelona para sustituir a Alexis..." y así.
La comitiva que trajo al susodicho Sheperd levantó más polvo por la carretera que el destierro del Cid. Claro, venían de probar los Subaru out back para que el colega (spot mediante) hiciera unos trompos y tirara de freno de mano por carreteras toledanas. En aquella finca de Milana Bonita nos tocó esperar al gran De las Alas (fotógrafo) y a mí unas cuantas bandejas de canapés. "Los de Gente de la Primera cadena y luego vosotros". "Ahora está con Telecinco". "Se prepara y viene". Las chicas de Globally son un encantador catálogo de excusas. También de exigencias. Nada de preguntas sobre vida privada, sexo, política, religión, terrorismo, blablabla. "Y en la foto que se vea bien Subaru ¿eh?". Qué sí, chata, lo que tú digas. Tanto, tanto se demoró el protagonista que uno olvida la razón por la que está allí y empieza a pensar en si descongelar o no unos filetes para mañana. Al fin. Nuestro turno.El papel siempre el último. Mientras me respondía a cuestiones totalmente olvidables e innecesarias, me sonreí por dentro imaginándome en el videoclub Hollywood (hoy bar) a dos manzanas de mi casa para pillar alguna peli teenager con él y con Molly Ringwald como protagonistas.
Hay que joderse. El adolescente patito feo se había convertido en un millonario cisne de bata blanca volando desde Seattle y que anunciaba cremas de la cara para cuarentañeros. Olé su MIR. Un tipo majete a cuyo rebufo iban no menos de 15 personas, entre ellas, el impertérrito peluquero jamaicano que sólo se ponía en acción para atusar a Dempsey su tupida cabellera. Gran curro el suyo. Cada vez que aterrizó en Divinity y pasan viejos capítulos de Anatomía de Grey recuerdo al silencioso e inmóvil atusador rastafari. Y también me sobreviene un dolor al antebrazo como un eco, como un flashback, como la punzada de la fama. ¿Me pongo hielo, doctor Sheperd?
Hay que joderse. El adolescente patito feo se había convertido en un millonario cisne de bata blanca volando desde Seattle y que anunciaba cremas de la cara para cuarentañeros. Olé su MIR. Un tipo majete a cuyo rebufo iban no menos de 15 personas, entre ellas, el impertérrito peluquero jamaicano que sólo se ponía en acción para atusar a Dempsey su tupida cabellera. Gran curro el suyo. Cada vez que aterrizó en Divinity y pasan viejos capítulos de Anatomía de Grey recuerdo al silencioso e inmóvil atusador rastafari. Y también me sobreviene un dolor al antebrazo como un eco, como un flashback, como la punzada de la fama. ¿Me pongo hielo, doctor Sheperd?
la señora solomont
leo en el país del viernes 28 de junio que toca relevo en la embajada de eeuu en madrid. si el senado de eeuu da luz verde a la propuesta de barack obama, un directivo de la cadena de televisión hbo casado con un decorador ocupará en breve el cargo, pero alan d. solomont, empresario que hizo fortuna en el sector de la atención geriátrica y generoso contribuyente a las campañas demócratas, y su esposa, susan solomont, se han vuelto a boston.
contento estará el señor solomont, al menos, por poder volver semanalmente a fenway park a ver jugar a sus adorados red sox. el embajador conservaba con orgullo en la legación una foto en la que se le veía efectuar el saque de honor en un partido del histórico equipo de béisbol de massachusetts ataviado con una camiseta de la selección española de fútbol.
con motivo de la partida, el periódico madrileño entrevistaba a susan solomont. y acompañaba la entrevista con una foto de la esposa del embajador vestida de rojo en la que podría parecer la perfecta ama de casa americana, tan hábil para cocinar una tarta de manzana como para cumplimentar a un invitado. pero que nadie se engañe. la señora solomont es hippy. pero hippy, hippy. o al menos lo fue.
el fotógrafo antonio heredia y yo tuvimos ocasión de hacerle la entrevista de los zapatos a mr. solomont para un especial de magazine sobre nueva york y el décimo aniversario del atentado contra las torres gemelas. fue en agosto de 2011. aquel año el otoño debió de llegar antes a madrid, porque en el jardín de la embajada, accediendo desde el paseo de castellana, ya había algunas castañas caídas.
casi nada más llegar, la señora solomont entró a la sala donde esperábamos y nos saludó solícitamente. poco después vino el embajador, ella se retiró y procedimos a la entrevista. hablamos del 11-s, de eeuu, de nueva york, de españa, de obama y luego le pasamos el interrogatorio que solíamos pasar a todos los entrevistados con preguntas tomadas al asalto del manido cuestionario proust.
en esas estábamos cuando llegamos a la facilona "una locura que hizo por amor" y el señor solomont soltó sin pensárselo: "casarme con una deadhead". ¡¡¡una deadhead!!! el término hace referencia a the grateful dead, la banda hippy, contracultural, sesentayochista y lisérgica por excelencia. el grupo que amenizaba los saraos montados por el escritor ken kessey para experimentar con lsd y volar mucho más alto del nido del cuco en su granja de california o que, cuenta la leyenda, sugirió a los rolling stones que contrataran a los ángeles del infierno para hacerse cargo de la seguridad en el festival de altamont, con los trágicos resultados (cuatro muertos) conocidos. se puede conocer a the grateful dead, te pueden gustar the grateful dead, se puede ser seguidor de the grateful dead y luego están los deadheads. hay un fan de pearl jam que va a todos los conciertos del grupo en una gira, hay un fan de madonna que se sabe el nombre de todos los chicos de la clase de ciccione de tercero de primaria, hay un fan de joy division que se hace cortes en el brazo con la letra de love will tear us apart... pues bien, los deadheads son como cada uno de esos fans, pero mil juntos y los mil a la vez. los deadheads son al rock lo que los aficionados al betis son al fútbol. y susan solomont es una deadhead, o eso dice su marido.
la cosa no terminó ahí. cuando le preguntamos al embajador cuál era su posesión más valiosa, contestó: "una carta de ernest hemingway en la que se quejaba de lo mala que era la adaptación al cine de por quién doblan las campanas". y añadió: "no me extraña que se quejara". ante mi interés, me dijo: "si quiere, cuando acabemos se la enseño". seguimos con la entrevista, hicimos la foto y nos estábamos despidiendo cuando solomont comentó: "por cierto, ¿no quería ver la carta de hemingway?".
la tenía enmarcada y colgada en una de las estancias privadas de la embajada, pero, en lugar de ir a por ella y traerla o mandar a alguien, nos condujo hasta allí. era una carta mecanografiada y firmada por el autor de el viejo y el mar. interesante, pero no tanto como las fotos que había en el pasillo. entre ellas una de la gira rolling thunder review de bob dylan. "a esa le tengo mucho cariño, porque en ese concierto de la gira en concreto estuvimos susan y yo".
o sea, que la hippy no era solo susan... de hecho, solomont nos había contado que su primera visita a españa fue durante un viaje en furgoneta volkswagen cruzando europa rumbo a marruecos. ya saben, el marrakesh express de crosby, stills & nash, el tánger de paul bowles... en ese viaje solomont pasó la nochevieja en la puerta del sol.
pero la instantánea que más llamó mi atención fue una en la que aparecía allen ginsberg. sí, el de poemas como aullido o américa. efectivamente, durante tres años, entre 2010 y 2013, en la embajada de eeuu en madrid ha colgado la foto de un señor que escribió:
contento estará el señor solomont, al menos, por poder volver semanalmente a fenway park a ver jugar a sus adorados red sox. el embajador conservaba con orgullo en la legación una foto en la que se le veía efectuar el saque de honor en un partido del histórico equipo de béisbol de massachusetts ataviado con una camiseta de la selección española de fútbol.
con motivo de la partida, el periódico madrileño entrevistaba a susan solomont. y acompañaba la entrevista con una foto de la esposa del embajador vestida de rojo en la que podría parecer la perfecta ama de casa americana, tan hábil para cocinar una tarta de manzana como para cumplimentar a un invitado. pero que nadie se engañe. la señora solomont es hippy. pero hippy, hippy. o al menos lo fue.
el fotógrafo antonio heredia y yo tuvimos ocasión de hacerle la entrevista de los zapatos a mr. solomont para un especial de magazine sobre nueva york y el décimo aniversario del atentado contra las torres gemelas. fue en agosto de 2011. aquel año el otoño debió de llegar antes a madrid, porque en el jardín de la embajada, accediendo desde el paseo de castellana, ya había algunas castañas caídas.
casi nada más llegar, la señora solomont entró a la sala donde esperábamos y nos saludó solícitamente. poco después vino el embajador, ella se retiró y procedimos a la entrevista. hablamos del 11-s, de eeuu, de nueva york, de españa, de obama y luego le pasamos el interrogatorio que solíamos pasar a todos los entrevistados con preguntas tomadas al asalto del manido cuestionario proust.
en esas estábamos cuando llegamos a la facilona "una locura que hizo por amor" y el señor solomont soltó sin pensárselo: "casarme con una deadhead". ¡¡¡una deadhead!!! el término hace referencia a the grateful dead, la banda hippy, contracultural, sesentayochista y lisérgica por excelencia. el grupo que amenizaba los saraos montados por el escritor ken kessey para experimentar con lsd y volar mucho más alto del nido del cuco en su granja de california o que, cuenta la leyenda, sugirió a los rolling stones que contrataran a los ángeles del infierno para hacerse cargo de la seguridad en el festival de altamont, con los trágicos resultados (cuatro muertos) conocidos. se puede conocer a the grateful dead, te pueden gustar the grateful dead, se puede ser seguidor de the grateful dead y luego están los deadheads. hay un fan de pearl jam que va a todos los conciertos del grupo en una gira, hay un fan de madonna que se sabe el nombre de todos los chicos de la clase de ciccione de tercero de primaria, hay un fan de joy division que se hace cortes en el brazo con la letra de love will tear us apart... pues bien, los deadheads son como cada uno de esos fans, pero mil juntos y los mil a la vez. los deadheads son al rock lo que los aficionados al betis son al fútbol. y susan solomont es una deadhead, o eso dice su marido.
la cosa no terminó ahí. cuando le preguntamos al embajador cuál era su posesión más valiosa, contestó: "una carta de ernest hemingway en la que se quejaba de lo mala que era la adaptación al cine de por quién doblan las campanas". y añadió: "no me extraña que se quejara". ante mi interés, me dijo: "si quiere, cuando acabemos se la enseño". seguimos con la entrevista, hicimos la foto y nos estábamos despidiendo cuando solomont comentó: "por cierto, ¿no quería ver la carta de hemingway?".
la tenía enmarcada y colgada en una de las estancias privadas de la embajada, pero, en lugar de ir a por ella y traerla o mandar a alguien, nos condujo hasta allí. era una carta mecanografiada y firmada por el autor de el viejo y el mar. interesante, pero no tanto como las fotos que había en el pasillo. entre ellas una de la gira rolling thunder review de bob dylan. "a esa le tengo mucho cariño, porque en ese concierto de la gira en concreto estuvimos susan y yo".
o sea, que la hippy no era solo susan... de hecho, solomont nos había contado que su primera visita a españa fue durante un viaje en furgoneta volkswagen cruzando europa rumbo a marruecos. ya saben, el marrakesh express de crosby, stills & nash, el tánger de paul bowles... en ese viaje solomont pasó la nochevieja en la puerta del sol.
pero la instantánea que más llamó mi atención fue una en la que aparecía allen ginsberg. sí, el de poemas como aullido o américa. efectivamente, durante tres años, entre 2010 y 2013, en la embajada de eeuu en madrid ha colgado la foto de un señor que escribió:
américa te lo he dado todo y ahora no soy nada.
américa, dos dólares y veintisiete centavos 17 de enero de 1956.
no puedo soportar mi mente.
américa ¿cuándo acabaremos la guerra humana?
métete tu bomba atómica en el culo.
no me encuentro bien no me molestes.
lunes, 3 de junio de 2013
el secreto de la escritura es la reescritura
entrevista con álvaro urquijo en el magazine de el mundo para la sección mi objeto y yo del pasado domingo 26 de mayo. posó con una guitarra hofner de 12 cuerdas, la primera guitarra eléctrica que tuvo y el único instrumento que suena en todos los discos de los secretos desde su homónimo debut de 1981.
a modo de curiosidad, recojo, por exhaustivo orden de aparición, el nombre de todos los grupos y músicos que surgieron en una hora de conversación:
ron sexsmith, fountains of wayne, john mayer, javier urquijo, enrique urquijo, josé enrique cano leal canito, bb king, ollie halsall, lou reed, kevin ayers, woody guthrie, roger mcguinn, los byrds, flyin' burrito brothers, los eagles, the band, amaral, enrique bunbury, joaquín sabina, jesús redondo, juanjo ramos, eric franklin, antonio vega, david bowie, flamin' groovies, los beatles, tom petty & the heartbreakers, los searchers, stephen stills, mecano, jackson browne, kraftwerk, sex pistols, pretenders, the police, olé olé, tino casal y pedro antonio díaz.
nos recibió en el estudio que ha montado en la parte baja de su casa, en una zona residencial a las afueras de madrid. acudí con cierta prevención, sobre todo por ver cómo encarar con delicadeza el tema de la muerte de su hermano enrique, fallecido por sobredosis en 1999. para mi sorpresa fue él quien empezó a hablar de ello, antes incluso de encender la grabadora. con cierto, inevitable, supongo, discurso justificativo pero con naturalidad, con honestidad, con amor de hermano.
estuvimos hablando de enrique más de la mitad de la entrevista y no rehuyó ninguna pregunta. comentó, entre otras cosas, que no era verdad lo que se publicó de que ya días antes de morir hubiese andado dando tumbos por malasaña; que los 15 días anteriores había estado con él, en un piso de las rozas; que en los meses previos enrique había tratado de ayudar a antonio vega a salir del pozo y lo llevó al médico que lo trataba a él. el propio álvaro condujo en su coche en alguna ocasión a los dos, a enrique y a antonio, a la consulta.
entre los recuerdos que guarda de su hermano hay un sencillo bloc de tapas rojas. de espiral, tamaño cuartilla, hojas cuadriculadas. en él escribió enrique las letras de algunas canciones del periodo 1988-1989. como ojos de gata, que apareció en adiós tristeza, de 1991, y sobre cuyo parecido con y nos dieron las diez, de joaquín sabina, que el de úbeda publicó en física y química, de 1992, tanto se ha hablado.
la fotografía, de sergio enríquez-nistal, no deja de tener su interés. aparte de mostrar cuánto apretaba enrique urquijo y su desdén por la caligrafía y la ortografía, revela un par de arrepentimientos importantes en algunos versos: el original "y soñé con sus ojos después pero no recordé lo que de mí ella esperaba" acabó convertido en "y soñé con sus ojos de gata pero no recordé que de mí algo esperaba" y de "con resaca, broncas y café desperté y ya no estaba" en el cuaderno, se pasa en la versión final a "desperté con resaca y busqué pero allí ya no estaba".
pero lo más interesante es observar las vueltas que dio para llegar a esa hemosa estrofa con que termina la canción. el redondo broche "comentó por ahí que yo era un chaval ordinario / pero cómo explicar / que me vuelvo vulgar / al bajarme de cada escenario" pudo haber sido "no entendía que al dejar de cantar / soy el tío más vulgar / y de magia no hay nada", demostrando una vez más que el secreto de la escritura es la reescritura.
p.s.: en el momento de publicar esta entrada, y según wikipedia, el noveno presidente de panamá tocó la batería en los secretos: entra en la voz sobre el grupo madrileño de la enciclopedia online y sigue el enlace de pedro antonio díaz.
a modo de curiosidad, recojo, por exhaustivo orden de aparición, el nombre de todos los grupos y músicos que surgieron en una hora de conversación:
ron sexsmith, fountains of wayne, john mayer, javier urquijo, enrique urquijo, josé enrique cano leal canito, bb king, ollie halsall, lou reed, kevin ayers, woody guthrie, roger mcguinn, los byrds, flyin' burrito brothers, los eagles, the band, amaral, enrique bunbury, joaquín sabina, jesús redondo, juanjo ramos, eric franklin, antonio vega, david bowie, flamin' groovies, los beatles, tom petty & the heartbreakers, los searchers, stephen stills, mecano, jackson browne, kraftwerk, sex pistols, pretenders, the police, olé olé, tino casal y pedro antonio díaz.
nos recibió en el estudio que ha montado en la parte baja de su casa, en una zona residencial a las afueras de madrid. acudí con cierta prevención, sobre todo por ver cómo encarar con delicadeza el tema de la muerte de su hermano enrique, fallecido por sobredosis en 1999. para mi sorpresa fue él quien empezó a hablar de ello, antes incluso de encender la grabadora. con cierto, inevitable, supongo, discurso justificativo pero con naturalidad, con honestidad, con amor de hermano.
estuvimos hablando de enrique más de la mitad de la entrevista y no rehuyó ninguna pregunta. comentó, entre otras cosas, que no era verdad lo que se publicó de que ya días antes de morir hubiese andado dando tumbos por malasaña; que los 15 días anteriores había estado con él, en un piso de las rozas; que en los meses previos enrique había tratado de ayudar a antonio vega a salir del pozo y lo llevó al médico que lo trataba a él. el propio álvaro condujo en su coche en alguna ocasión a los dos, a enrique y a antonio, a la consulta.
entre los recuerdos que guarda de su hermano hay un sencillo bloc de tapas rojas. de espiral, tamaño cuartilla, hojas cuadriculadas. en él escribió enrique las letras de algunas canciones del periodo 1988-1989. como ojos de gata, que apareció en adiós tristeza, de 1991, y sobre cuyo parecido con y nos dieron las diez, de joaquín sabina, que el de úbeda publicó en física y química, de 1992, tanto se ha hablado.
la fotografía, de sergio enríquez-nistal, no deja de tener su interés. aparte de mostrar cuánto apretaba enrique urquijo y su desdén por la caligrafía y la ortografía, revela un par de arrepentimientos importantes en algunos versos: el original "y soñé con sus ojos después pero no recordé lo que de mí ella esperaba" acabó convertido en "y soñé con sus ojos de gata pero no recordé que de mí algo esperaba" y de "con resaca, broncas y café desperté y ya no estaba" en el cuaderno, se pasa en la versión final a "desperté con resaca y busqué pero allí ya no estaba".
pero lo más interesante es observar las vueltas que dio para llegar a esa hemosa estrofa con que termina la canción. el redondo broche "comentó por ahí que yo era un chaval ordinario / pero cómo explicar / que me vuelvo vulgar / al bajarme de cada escenario" pudo haber sido "no entendía que al dejar de cantar / soy el tío más vulgar / y de magia no hay nada", demostrando una vez más que el secreto de la escritura es la reescritura.
p.s.: en el momento de publicar esta entrada, y según wikipedia, el noveno presidente de panamá tocó la batería en los secretos: entra en la voz sobre el grupo madrileño de la enciclopedia online y sigue el enlace de pedro antonio díaz.
lunes, 27 de mayo de 2013
el día que stephen frears me llamó nazi
y sádico. y mal padre. y...
inauguramos así la anunciada serie de entradas sobre batallitas varias asociadas a la añorada sección la horma de mis zapatos del magazine de el mundo.
esta, en concreto, ocurrió el 12 de enero de 2010. el director de las amistades peligrosas había venido a madrid a promocionar chéri, basada en la novela de colette del mismo título y protagonizada por michelle pfeiffer. mantenía la habitual rueda de entrevistas en el santo mauro, un distinguido hotel en el centro de madrid. nos habían citado a media tarde, a la hora del té, más o menos.
empezamos con el cuestionario mientras en otra sala chema conesa iba montando el marco que usábamos para la foto. frears no sabía en qué consistía lo del zapato, y yo ese día no llevaba ningún ejemplo, así que le conté que era una entrevista en la que tomando como excusa el calzado tratábamos de averiguar cómo veía el mundo el entrevistado. puso gesto entre la sorpresa y la risa y empezamos.
alguna pregunta le debió de parecer absurda, cuando no directamente ridícula, pero otras se las tomó con interés y acabó entrando en el juego, tal vez algo desconcertado. había un traductor, pero apenas intervino un par de veces. hablamos de la película, de la edad, de mujeres, del estado del mundo... terminamos y le acompañé a la sala donde estaba montado el marco, que era también donde estaban esperando los colegas que le harían las siguientes entrevistas.
cuando le pedimos que se pusiera al otro lado del marco y se quitara un zapato (las clásicas converse de lona negra con puntera de goma), la sorpresa, la risa, el ligero desconcierto empezaron a transformarse en mosqueo a duras penas contenido. tan a duras penas que cuando chema llevaba cinco o seis disparos, frears decidió que hasta ahí había llegado el asunto. salió del marco, dijo airado que qué era todo aquello, que en su vida le habían humillado así, añadió, incluso, un comentario bastante misterioso: "yo no he obligado nunca a un actor a hacer algo parecido..." y se largó.
nos quedamos planchados, pero, bueno, la entrevista estaba hecha, había foto y, aunque ni una cosa ni otra eran de pulitzer, se trataba de stephen frears: mi hermosa lavandería, las amistades peligrosas, alta fidelidad, la reina... un protagonista de altura para la sección. recogimos y nos largamos.
iba en el metro cuando me sonó el teléfono. que si podía volver al santo mauro que frears quería hablar conmigo. volví. el director británico me pidió que no publicara la entrevista. y en qué momento se me ocurrió decir que esa decisión no la tomaría yo sino mi redactora jefe. tomó la directa y empezó la retahíla: que le había engañado. que era un sádico. que eso no era muy distinto de lo que hacían los nazis.
a todo esto, el traductor, que era el único que mantenía la profesionalidad en esa habitación, iba diciendo en ese catellano impersonal que solo consiguen los traductores simultáneos y las máquinas de tabaco: "es usted un sádico"; "lo que ha hecho no es muy distinto de lo que hacían los nazis"...
frears iba a más: que si tenía hijos. que era un pésimo padre. que madurara. ¡que leyera a freud! yo, cada vez más apocado. y el traductor, a lo suyo; "es usted un mal padre"; "debería leer a freud...". desde fuera debía de ser la mar de cómico, la verdad...
la entrevista no se publicó en su día. no es que fuera gran cosa. tres años después, esto es lo que he podido rescatar, por si a alguien interesara:
stephen frears
"no la he visto, pero resacón en las vegas es una de las tres mejores películas del año pasado"
¿cómo se ve el mundo desde los zapatos de stephen frears?
inauguramos así la anunciada serie de entradas sobre batallitas varias asociadas a la añorada sección la horma de mis zapatos del magazine de el mundo.
esta, en concreto, ocurrió el 12 de enero de 2010. el director de las amistades peligrosas había venido a madrid a promocionar chéri, basada en la novela de colette del mismo título y protagonizada por michelle pfeiffer. mantenía la habitual rueda de entrevistas en el santo mauro, un distinguido hotel en el centro de madrid. nos habían citado a media tarde, a la hora del té, más o menos.
empezamos con el cuestionario mientras en otra sala chema conesa iba montando el marco que usábamos para la foto. frears no sabía en qué consistía lo del zapato, y yo ese día no llevaba ningún ejemplo, así que le conté que era una entrevista en la que tomando como excusa el calzado tratábamos de averiguar cómo veía el mundo el entrevistado. puso gesto entre la sorpresa y la risa y empezamos.
alguna pregunta le debió de parecer absurda, cuando no directamente ridícula, pero otras se las tomó con interés y acabó entrando en el juego, tal vez algo desconcertado. había un traductor, pero apenas intervino un par de veces. hablamos de la película, de la edad, de mujeres, del estado del mundo... terminamos y le acompañé a la sala donde estaba montado el marco, que era también donde estaban esperando los colegas que le harían las siguientes entrevistas.
cuando le pedimos que se pusiera al otro lado del marco y se quitara un zapato (las clásicas converse de lona negra con puntera de goma), la sorpresa, la risa, el ligero desconcierto empezaron a transformarse en mosqueo a duras penas contenido. tan a duras penas que cuando chema llevaba cinco o seis disparos, frears decidió que hasta ahí había llegado el asunto. salió del marco, dijo airado que qué era todo aquello, que en su vida le habían humillado así, añadió, incluso, un comentario bastante misterioso: "yo no he obligado nunca a un actor a hacer algo parecido..." y se largó.
nos quedamos planchados, pero, bueno, la entrevista estaba hecha, había foto y, aunque ni una cosa ni otra eran de pulitzer, se trataba de stephen frears: mi hermosa lavandería, las amistades peligrosas, alta fidelidad, la reina... un protagonista de altura para la sección. recogimos y nos largamos.
iba en el metro cuando me sonó el teléfono. que si podía volver al santo mauro que frears quería hablar conmigo. volví. el director británico me pidió que no publicara la entrevista. y en qué momento se me ocurrió decir que esa decisión no la tomaría yo sino mi redactora jefe. tomó la directa y empezó la retahíla: que le había engañado. que era un sádico. que eso no era muy distinto de lo que hacían los nazis.
a todo esto, el traductor, que era el único que mantenía la profesionalidad en esa habitación, iba diciendo en ese catellano impersonal que solo consiguen los traductores simultáneos y las máquinas de tabaco: "es usted un sádico"; "lo que ha hecho no es muy distinto de lo que hacían los nazis"...
frears iba a más: que si tenía hijos. que era un pésimo padre. que madurara. ¡que leyera a freud! yo, cada vez más apocado. y el traductor, a lo suyo; "es usted un mal padre"; "debería leer a freud...". desde fuera debía de ser la mar de cómico, la verdad...
la entrevista no se publicó en su día. no es que fuera gran cosa. tres años después, esto es lo que he podido rescatar, por si a alguien interesara:
stephen frears
"no la he visto, pero resacón en las vegas es una de las tres mejores películas del año pasado"
¿cómo se ve el mundo desde los zapatos de stephen frears?
je, je, je, je... soy muy, muy inglés. la idea de estar en madrid me parece exótica, a pesar de que hoy esté lloviendo. ¿qué más puedo decir?
pero, ¿le parece un lugar agradable para vivir?
¿el mundo? ¡es un lugar catastrófico! pero mi vida es muy agradable: estoy rodeado de gente estupenda, mis hijos son estupendos, mi mujer también, mis amigos... llevo una vida tranquila; gracias a dios, hago las películas que quiero hacer; el gobierno de mi país es una vergüenza... no sé...
estrena chéri. ¿cómo cree que se ve desde los zapatos de lia, el personaje que interpreta michellle pfeiffer?
no puedo contestar a eso. la verdad es que yo llevo una vida cada vez más retirada con mi familia y mis amigos.
en la película se la ve a ella muy preocupada, muy nerviosa ante el hecho de envejecer. ¿a usted le ocurre lo mismo?
todo el mundo lo está. ¿usted no? envejecer es horrible. luego descubres que también tiene sus cosas buenas. pero asusta.
¿cuanto mayor se hace uno más asusta?
no, creo que te acabas acostumbrando. y me he dado cuenta de que las mujeres, una vez lo aceptan, llegan a cierto estado de felicidad, se vuelven anárquicas, lo que me encanta. creo que las mujeres lo llevan mejor que los hombres, aunque la mayoría de la gente piense lo contrario.
seis actrices han optado al oscar con películas suyas [ glenn close y michelle pfeiffer por las amistades peligrosas; angelica huston y annette bening por los timadores; judi dench, por mrs henderson presenta, y helen mirren por the queen]. una incluso lo ha ganado, helen mirren. ¿es bueno trabajando con mujeres?
bueno, las mujeres con las que he trabajado siempre han sido muy, muy interesantes y han tenido mucho talento.
pero, ¿es usted bueno con las mujeres?
eso pregúnteselo a ellas...
¿qué es lo que más valora de una mujer?
se saben los papeles, son muy realistas en todo lo que toca a su trabajo. los hombres son mucho más neuróticos y mucho más ansiosos.
a pesar del estereotipo contario de la mujer neurótica...
sí. por lo que yo he visto, es justo al contrario.
¿qué es lo primero que le mira a una mujer?
la cara. ¿qué va a ser si no? me gusta que sean generosas y fuertes.
ha dicho que esta es su película más extrema...
sí, no sé qué quise decir. ese día debía de estar loco...
¿cuál es su principal virtud?
supongo que el hecho de tener una sana curiosidad sobre el resto de la gente. me gusta ver que los demás hacen bien su trabajo.
¿y lo ve a menudo? el trabajo bien hecho, quiero decir...
sí, claro que sí.
no me refiero solo al cine...
sí, creo que sí, que la gente suele hacer bien su trabajo.
¿cuál es la mejor película que ha visto este año?
ha habido tres muy buenas, pero solo he visto una: un profeta (jacques audiard, 2009), resacón en las vegas (todd phillips, 2009) y fish tank (andrea arnold, 2009). fish tank es maravillosa. las otras dos no las he visto, pero sé que son muy buenas. pero tres, no más...
¿son menos que otros años?
¡qué va! de hecho, parece que este año ha sido bastante bueno...
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